Los libros de Abolengo.

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SUMARIO
1.- Introducción.
2.- El sistema jurídico.
3.- Características de la propiedad en el Valle de Roncal.
4.- La institución de la Casa.
5.- Etimología.
6.- Antecedentes.
7.- Organismo del sistema jurídico navarro.
8.- Concepto.
9.- Engarce en el ordenamiento jurídico navarro actual.
10.- Ambito territorial de aplicación.
11.- Prioridad de los Libros de Abolengo sobre cualquier otro titulo.
12.- No son solamente un título originario de dominio.
13.- El empadronamiento de las fincas.
14.- Importancia de la toponimia.
15.- Ordenación y paginación de los Libros de Abolengo.
16.- Las Casas, inventario de heredades, identificación del titular.
17.- Medidas de superficie.
18.- Delímitación de las Fincas.
19.- Propiedades de personas jurídicas.
20.- Transmisiones.
21.- Defensa de la unidad de la Casa.
22.- El Libro de Abolengo y el Catastro.
1. Introducción
Los dos pilares jurídicos sobre los que se basa la sociedad roncalesa son las
Ordenanzas y los Libros de Abolengo . Sin embargo , esta realidad que resulta tan evidente
para los roncaleses no lo ha sido tanto para algunos en ciertos momentos.
Entre las dificultades con que se podían encontrar algunos profesionales del Derecho
estaba la supuesta repugnancia a admitir un Registro de propiedad diferente al del régimen
común, así como el desconocimiento de los significados jurídicos que tienen los términos
empleados en estos Libros. por lo que les aparecían frecuentemente como enigmáticos a una
primera lectura y en consecuencia se les llegaba a juzgar injustificadamente como anticuados,
cuando en realidad lo que si son es diferentes .
Al pertenecer a un sistema jurídico distinto al llamado común, se ignoraba en muchas
ocasiones su razón de ser y su mecánica interna. Sin embargo. por ser precisamente un
instrumento jurídico práctico y difícilmente sustituible es por lo que tienen una alta valoración
en las comunidades donde se mantiene su vigencia .
Las instituciones jurídicas que aparecen mencionadas en este trabajo sobre los Libros
de Abolengo (la Casa, la libertad civil etc. ) han sido cuestionadas desde diversos ángulos,
sobre todo a partir del año 1.841 , pero han sobrevivido a todos los embates, actualizándose
además a los tiempos.
La cuestión de los hijos no herederos, “cadetes” etc. ,- que en alguna s regiones del
Pirineo llegó a tener cierta repercu sión en la coyuntura de la Revolución francesa,- era solucionada en el Valle de Roncal mediante diversos mecanismos: 1) Potenciación de la mancomunidad,
con la posibilidad de construir nuevas casa s, roturar y “artiguiar” en las tierras
comunales y aprovechar con ganados los pastos del todo el Valle y de las Bardenas, para los
que se quisieran quedar a residir en el Valle; 2)La forma ción mediante una buena enseñan za
organizada con escuelas y maestros propios en los pueblos del Valle , para que los que
emigraran lo hicieran en las mejores condiciones posibles; 3)La regulación demog ráfica,lpara conseguir el necesario equilibrio de la población que no podía ser mayor que los recursos
disponibles; 4) El derecho a acogerse en la Casa y a ser alimentado y atendido, con la
obligación o no de trabajar para ella.
El sistema jurídico constituye la regulación necesaria, al objeto de que no se
quebrante la correcta explotación de los recursos económico s y por lo tanto no se ponga en
peligro la supervivencia de las personas y de la comunidad. En el sistema jurídico navarro
los derechos son concretos , no teóricos: con el principio de igualdad individual va unido el
de la libertad civil , soportedeladiversidad, y ambos se complementan con el derecho de la
Casa , con sus relaciones de vecindad, compendiándo se todos ellos en el lema “PRO
LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE” .
2. El sistema jurídico:
El ecosistema jurídico piren aico se halla constituido por un equilibrio entre personas
y recursos, según Poumarede. Es en la autorregulación de este ecosistema donde se conforman
las características esenciales del sistema jurídico. Cualquier sistema es solamente
definible por su cohesión tomada en sentido lato, es decir , por las interacciones entre sus
elementos componentes. Un ecosistema o un sistema social son tan “reales” como una
planta, un animal o una persona, siguiendo a Bertalanffy, las interacciones no pueden, sin
embargo, verse, ni percibirse directamente: son constructos conceptuales. La cultura y por
lo tanto el derecho, frente al reduccionismo y las teorías que afirman que la realidad “no es
más que” (un montón de partícul as físicas, genes, reflejos, impuls os o cualquier otra
cos a),son por el contrario perspectivas que el hombre, con su dotación y esclavitud
biológica ha creado con el fin de habér selas con el universo al que ha sido arrojad o, mejor
dicho, al que se ha adaptado en virtud de la evoluc ión y la historia.
Estas normas jur ídicas, estas costumbres, como señala Bachofen son expre siones de
una misma representación rectora que subyace a todas ellas . Pues no manifiestan desorden
sino sistema, no ilustran arbitrariedad sino necesidad, se trata de un derecho de familia
opuesto , tanto en sus fundamentos como en su desarrollo, al principio paterno greco
romano, y la especificidad de ambos puede iluminarse en su mutua comparación.
En la proposición de Directiva del Consejo presentada por la Comisión de las
Comunidades Europeas el 30 de marzo de 1.990 “concerniente a la protección de los
habitat naturales y seminaturales ” , Anexo XX; “Temas de Investiga ción” el punto 8 dice:
“Recopilación. conservación y difusión de conocimientos prácticos tradicionales relativos
al uso juici oso de los recursos biológicos”. Precisamente ha sido el sistema jurídico
pirenaico el que ha conservado hasta hoy el equilibrio entre los seres humanos y los recursos
naturale s y porlotantoelque ha protegido al sistema pirenaic o. Los Libros de Abolengo son
una institución de este sistema jurídico, que tienen un papel importante en el desenvolvimiento
del mismo.
3. Características de la propiedad en el Valle de Roncal:
Es imprescindible hacer una breve aproximación a lo que es la prop iedad en el Valle
de Roncal, pues los Libros de Abolengo ya no existirían si no fuese porque han resultado tan
necesarios para proteger esta especial forma de propiedad. Los Libros de Abolengo y la
naturaleza jurídica de la propiedad en el Valle de Roncal están íntimamente relacionados.
En el Valle de Roncal exis ten tres grupos de titularidad dominical: a) La del Valle, o
común de todo s los vecinos de la Mancomunidad, b) La de los Ayuntamientos , e) La de los
particulares.
Así en el artículo l de las Ordenanzas del Valle de Roncal se define la nat uraleza
jurídica de la propiedad privada de la siguiente manera : “Y en las heredades de pr opiedad y
dom inio parti cular, levantados queseanlos frutos, los pastos de las mismas. son también de
aprovechamiento común y gratuito de todos los vecinos del valle, sin que nadie pueda
cerrarlas ni aco tarlas. por hallarse sujetas a la servidumbre o gravamen de pa stos . Cuya
Man comunidad que viene desde un principio de tiempo inm emorial, ha sido siempre
resp etada por los Tribunales, como lo prueban dife rentes Sentencias de los mismos y
principalmente la que se pronunció por el Supremo de Ju sticia el 1 de Marzo de 1.862 .”
El artículo 2 de las ci tadas Ordenanzas define la naturaleza jurídica de la propiedad
com unal de los vecinos de cada pueblo, así : “Lo s terrenos existentes en cada una de las siete
villa s. conocidas con los nomb res de vedados, boyera les, saisas y corseras,son deexclusiva
pertenencia de las mismas; y por consiguiente. sus respectivos Ayuntamientos tienen la
libre administración para el disfrute de pastos y demás productos de dichos terr enos por sus
vecinos.
La Sentencia del Tribunal Supremo, Fech ada en Madrid el 7 de Marzo de 1862,
señala «que todos los vecin os podían roturar en los comunes, señalando el terreno dentro
del término de cualquiera vil/a, y aprovecharse de los árboles existentes en el mismo, pero
no reducirlos a maderas y vend erla s sin expresa licencia del valle , al que pagaban en tal
caso la cantidad que la Junta señalaba por montaje; que el vecino roturante hacía suya la
tierra en el hecho de cultivarla y sembrarla por tres años, al cabo de los que se anotaban en
el libro de abolengo del pueblo de su vencindad yen el de aqu el en cuya jurisdicción había
roturado , quedando sus pastos, después de levantados los frutos , para aprovechamiento
común; qu e este era el modo de adquirir cono cido en aquel valle , sin que Fern ández ni
ninguno de sus representados pudiera pre sentarotro título origina rio de adquisición, pues
todos los particulares qrle se proclamaban du e ños de fin cas, sólo veníana tener el derecho
del culti vo y utilidad de los pro ductos; así que cualquiera acto de dominio que se hub ieren
eje rcido o eje rcieran,de familia en familia, o de otro modo, eran sin perjuicio de los pastos
comunes , y por co nsiguiente, que[aliando, como faltaba , la propiedad plena o absoluta que
las leyes protegen y estando fundado el goce de pastos)’ yerbas que sostenía el val/e. en
justos y legítimos títulos, resoluciones de la Corona y eje cutorias, mediando, además , la
conveniencia y aun la necesidad públi ca por la conservación de la riqu eza pecuaria. una de
las principales del mismo. no podían ten er apli cación al caso los decretos y reales órdenes
invocadas por Fernández y lit isocios, como tamp oco el acotamiento,obje tode su dem anda»
4. La institución de la Casa:
La instit ución jurídica de la Casa clave del Derecho civi l na varro , tiene también esa
importancia en el Valle de Roncal y como veremos asímismo en los Libros de Abolengo, y
se halla correctamente reco gida en la Ley 75 de La Compilación del Derecho Civil Foral de
Navarra: “En la interpretación de todos los pactos y disposiciones voluntarias. cos tumbres
y leyes se obse rvará el princip io fundamental de la Casa y de sus explotaciones agrícolas.
ganaderas y f or estales, así comoel de su continuidad y conservación en iafamilia.” y en la
Ley 48 de la misma Compilación : “La Casa , sin constituirpersona jurídica, tien e su propio
nombre y es sujeto de derechosyobligaciones respectoalas relaciones de vecindad. pr estaciones
de servicios, apr ovechamientos comunales, identificación y deslinde de fin cas. y
otras relaciones establecidas por la costumbre y usos locales. Corresponde a los amos el
gobierno de la Casa, el man tenimiento de su unidad y la conserva ción y defensa de su
patrimonio )’ nombre.”
Este último párrafo añadido en la reciente reforma de 1.987, debería de haber hecho
mención expresa a las “amas”, pués aún cuando se le dé un sentido amplio a “amos” no
refleja con fidelidad laimportancia que enlapráctica tiene ennuestro derecho la “etxekoandre” ,aunque no sea hija de la casa y sobre todo la realidad de que si la heredera es la dueña de la Casa , ella es la que mantiene las riendas de la misma, aún después de casada.
Este último párrafo de la Ley 48 del Fuero Nuevo que estamos comentando, incide
sobre un aspecto de gran transcendencia para el futuro de la instituci ón Jurídica de la
Casa.cual es la participación en la toma de decisiones de los miembros de la Casa, o familia ,
en lo concerniente al patrimonio familiar o troncal.
En la práctica la potestad del amo de la Casa se ha dulcificado evidentemente. A este
respecto un hecho jurídico que ha consumado esto s cambios, ha sido sin duda la reciente, a
partir del año 1.979, extensión a todos los miembros de la familia mayores de dieciocho
años y de ambos sexos, del derecho a participar en la administración de [os bien es
comunales pertenecientes a la vecindad, lo que antes se hallaba restringido al representante
de la Casa.
Por lo que, si todos los miembros de la Casa tienen voz y voto, directamente o por
representación, en la admini stración del patrimonio vecinal, o comun al, puede resultar
lógico que también lo tengan en la administración del patrimonio de su Casa, sin que ello
resulte obstáculo para que continúe el amo, o ama, cabeza de familia, como necesario
representante legal de la Casa. A este respecto , en la tradición jurídica navarra ha sido
práctica habitual la asunción por otros miembros de la Casa de la representación de la
misma en las relaciones de vecindad y ante terceros. Con todo ello se consigue mantener la
indivi sión de la Casa, obteniéndose un óptimo disfrute mancomunado para todos los
miembros de la Familia, por amplia que ésta sea.
Etimología
El significado erimológico literal de abolengo, es línea del abuelo, del latín abus,
abuelo y línea.significando la ascendencia de abuelo s y demás antecesores, así como los
mismos bienes o herencia que pertenecen a la Casa o Familia. En Aragón se da esta
denominación al retracto gentilicio, conocido comúnmente como retracto de sangre , llamándose
asímismo retracto de abolengo, de abolorio y de la saca; asímismo se consideran bienes de
abolengo, los que han sido heredados sucesivamente por otras person as de la misma familia ;
donde tiene el mismo significado abolorio que abolengo. En Navarra, en cambio, se
denominan bienes de abolorio únicamente a los provenientes del abuelo, que van al nieto,
según la Ley 453 del Fuero Nuevo. En la documentación roncalesa también se llama Libros
de Abolorio, a los Libros de Abolengo, por lo que se da el mismo significado a abolorio que
a abolengo.
6. Antecedentes
Como señala F LORENCIO IaoATE, los Concejos del Valle, hoy Ayuntamientos, guardaban
celosamente los “corrimientos de los diezmarios’ en un Libro aparte llamado de
Abolengo, para las heredades particul ares. Continúa “que la norma y costumb re que vemos
posteriormente en cuanto a la tierra, es que dentro de los términos de las Villas, cualquiera
podía rozar o rotular libremente y transmitir los campos o predios a sus descendientes,
después de inscribirlos en los llamados Libros de Abolengo. que existen todavía” . Las
discusiones sobre el tiempo que podrían permanecer sin cultivarse los campos sin pérdida de
todo derecho, como propiedad del Valle que eran, se produce también en fechas muy
tempranas.
En 1.781, se nos habla de los respetados “Libros de Abolengo” ; ya hemos visto lo
que son, y así se dice, “donde se hallan puestos con separación de casas los campos que
cada vecino tiene” , “Podría considerarse a estos Libros como el antecedente directo del
Catastro O Registro de la Propiedad, limitado al ámbito del Valle”, como opina FLORENcia
IDo ATE.
Señala el mismo autor que “la novedad del Catastro y las leyes desam ortizadoras
complican la situación , como puede apreciarse en la documentación impresa del Arch ivo
del Valle. En 1.856, concretamente la postura de los particulares de Isaba y Vidangoz se
resume en estas palabras: el derecho de libre y exclusiva propi edad, con todas sus consecuencias,
de las tierras que cultivaban en los términos de sus respectivas villas. La
Sentencia del Tribunal Supremo en 1.862 mantiene la mancomunidad, como la vemos en
nuestros días , más o menos”.
Concluye FLORENCIO IooATE que, “los vecinos dispon en de su patrimonio y derecho
de vecindad en principio, como manda el Fuero General o los vigentes anteriormente a
1.412 en el Val/e . Aparte de la casa o solar, el patrimonio familiar se componede heredades
y roturas, pertenecientes anteriormente al común. Van inscritas en los llamados Libros de
Abolengo, y forman los panificados o sembrados que constituyen una de sus fuentes
económicas para las setecientas fam ilias que integran los pueblos, en números redondos” .
7. Organismos del sistema jurídico navarro:
Del sistema jurídico navarro nos queda vigente esta institución que aunaba al Registro
de títulos de dominio y al Catastro, Libro Patrón , Libro de Abolengo,. En nuestro
sistema, existe un paralelismo entre el Libro de Abolengo y el Registro de la Propiedad.
El llamado Oficio de Hipotecas , regulado por laLeydelas Cortes de Navarra de 19
de mayo de 1.817, estuvo vigente hasta la impo sición del Regi stro de la Prop iedad por la
Ley Hipotecaria de 1.861. Esta institución del Libro de Abolengo resulta una pieza imprescindible
para la coherencia del sistema y en concreto en el tema de la unidad de la Casa
, la troncalidad , la sucesión y las relaciones vecinales y comunales.
La supervivencia de esta institución del Libro de Abolengo a la suplantación
institucional impulsada por la Ley de 1.841 , es una prueba de que las nueva s instituciones
y entre ellas el Registro de la Propiedad implantado en 1.861 no dieron en muchos casos
soluciones tan eficaces y arraigadas a las necesidade s que los navarros todavía tienen .
8. Concepto:
El Libro de Abolengo o de Abolorio , O Libro Patrón como también se llama, es el
registro de las heredades pertenecientes a cada una de las Casas de la localidad. Es un
registro de propiedad porque en él se inscriben las Casas con sus respectivas heredades. Es
un registro público que existe en cada Ayuntamiento respectivo. Las certi ficaciones de las
fincas que expide el Secretario municipal tienen la condición de docum ento público.
Las fincas son heredades que pertenecen a una Casa y no a un individuo en concreto.
El Libro de Abolengo complementa, o sustenta, a la institución de la troncalidad y posibilita
la conservación de la Casa. Tanto es así, que a diferencia del Registro de la Propiedad donde
se inscriben actos jurídi cos, fincas y titulares, en el Libro de Abolengo se inscriben la Casa
(o familia ) y sus heredades. El Libro de Abolengo resulta por lo tanto un Registro específico
del sistema de propiedad navarro. En el Registro de la Propiedad, del sistema común, las
inscripciones relativas a cada inmueble se hallan agrupada s, es de folio real, o sea que se
lleva por fincas, consignándose los asiento s relativos a cada una de ellas consecutivamente
en laparte del libro reservada al inmueble . En cambio,en el Libro de Abolengo ,el Registro
es deCasas , consignándoseen laparte del Libro reservad o a laCasa, todas las finca s que le
pertenecen , por lo que tampoco es un Regi stro de folio personal. En resumen el Libro de
Abolengo no se llevaporFinca s, Folio real, sistemaespañol, o por personas, Folio personal,
sistema Francés , sino por Casas, sistema navarro.
No obstante, lo mismo que en el Registro de la Propiedad se pueden inscribir como
titulares tanto a personas físicas como a jurídicas, así en el Libro de Abolengo pueden
figurar dentro del esquema ya enunciado, personas físicas o jurídicas; como por ejemplo: el
Ayuntamiento, la Iglesia, o un propietario soltero , pero siempre figurando registralmente
como si fueran una Casa .
Las personas que forman parte de la Casa correspondiente tienen los derechos
inherentes por pertenecer a esa familia, entre ellos el retracto gentilicio, ya sean consanguíneos
o no, porseryernos , hijos adoptivos, etc . En losLibros de Abolengo pueden figurar
como titulares de las Casas: solteros, yemas, personas jurídicas etc.
No se trata de conseguir gentes acaudaladas sino enrraizadas, que tengan un patrimonio
familiar tradicional y estén en condiciones de disfrutar del patrimonio comunal y de
mantener las relaciones de vecindad. Todas estas instituciones se hallan coherentemente
integradas en el conjunto del sistema, del que conforman piezas autónomas pero que se
necesitan mutuamente.
9. Engarce en el ordenamiento jurídico navarro actual:
En elLibro 3, de los Bienes, título 1, capítulo 1, Ley 360,delFuero Nuevo , se señala
que los “Libros de Abolengo” constituirán prueba de la titularidad dominical originaria de
la finca”.
Para poder tener una mejor comprensión del engarce de esta institución en el ordenamiento
jurídico navarro es conveniente conocer los principales textos jurídicos que
sustentan a la mancomunidad roncalesa, que son: la Sentencia arbitral o Concordia del año
1.345 llamada “Contrato de la Unión del Valle del Roncal”, se resuelve a favor de concebir
el territorio que comprende el Valle del Roncal, como de propiedad plenamente comunal de
todos los vecinos del mismo . La sentencia del Rey Carlos II de 19 de julio de 1.401,
confirmada el 2 de mayo siguiente, en la que se establecen las condiciones que debían
cumplirse para llevar a efecto la unión y confraternidad en que habían de vivir los vecinos de
las siete villas . La Sentencia de 22de septiembre de 1.441, dictada por el Principe de Viana ,
en la que se dice que los vecinos deberán hacer un cuerpo y Ordenan zas.as í como antiguamente
habían acostumbrado. Las Ordenanzas de 1.538, aprobadas por los vecinos, que
llevan por título “Capítulas de la Unión del Valle” . Además entre otras las “Ordenanzas del
Valle del Roncal de 26 de junio de 1.750”, en donde se regula con gran detalle el goce y
aprovechamiento de los bienes de la mancomunidad . Y por último las vigentes Ordenanzas
de 20 de Marzo de 1.890.
A raíz del desmantelamiento institucional ocurrido por la Ley de 1.841, y como consecuencia
de ello, los roncaleses se vieron obligados, con fecha 1 de Mayo de 1.865, a
inscribir en el Registro de la Propiedad del partido de Aoiz, los terrenos del Común del
Valle. No obstante, dicha inscripción señala que , los vecinos de las siete villas de que se
compone el Valle de Roncal, poseen las referidas fincas desde tiempo inmemorial , sin que
conste cuando, de quién , ni porqué titulo las hubieran adquirido. Este dato tiene gran transcendencia
por que los bienes del común del Valle figuran a nombre de los vecinos del
mismo en el Registro de la Propiedad y no a nombre de la Junta General del Valle.
La asunción en el Amejorarniento Foral de Navarra de la competencia sobre Régimen
Local, artículo 46 , se hace remitiendo su contenido a lo establecido en la Ley de 1.841,
Decreto Ley de 1.925 y Disposiciones Complementarlas. Este reenvío otorga a tales Leyes
virtualidad Estatutaria, produciéndose la indisponibilidad unilateral de su contenido, su
ubicación en prioridad jerárquica de las demás fuentes de Derecho Foral , que les otorga
protección jurisdiccional del Tribunal Constitucional. La Ley 43.2 del Fuero Nuevo señala
que tienen personalidad jurídica entre otros el Valle de Roncal, debiendo actuar conforme a
sus últimas Orden anzas. Por lo que estas Ordenanzas se hallan apoyadas en el Art. 46.1 a)
del citado Arnejorarniento Foral y por la Disposición Adicional primera de la Constitución.
Como consecuencia las Ordenanzas del Valle de Roncal, a través del citado art. 46 del
Amejoramiento quedarían comprendidas entre los derechos históricos amparados por la
disposición adicional primera de la Constitución. Amparo que abarca al ámbito competencia!
de las citadas Ordenanzas con respecto al Ordenamiento jurídico navarro .
Como hemos dicho el especial derecho de propiedad roncalés , en vigor , está
reconocido por la Legislación Civil de Navarra, por la Jurisprudencia y por la Doctrina
Jurídica. Las familias roncalesas tienen su Casa y sus heredades inscritas en el Libro de
Abolengo que se hallan esparcidas y mezcladas con los comunales de los vecinos y de los
ayuntamientos por todo el ámbito del Valle, sin formar cotos redondos ninguna de las tres
formas de propiedad.
La Legisl ación de Administración Local de Navarra, el Reglamento para la Administración
Municipal de Navarra, de 1.928, Ydemás normativa Local, haciendo las oportunas
salvedades, respetan el ámbito competencial Jurídico de las Ordenanzas del Valle de
Roncal. Existe la propiedad vecinal, la propiedad municipal y la propiedad particular, pero
sobre todas ellas el derecho de disfrute y aprovechamiento del común de vecinos del Valle.
El artículo adicional 1 de las Ordenanzas del Valle , señala que la “Junta General,
cuando lo crea conveniente o necesario podrá reformar en todo o en parte estas Ordenanzas
pero sin salirse del derecho de la Mancomunidad”,
10. Ambito territorial de aplicación :
En la actualidad existen Libros de Abolengo en las localidades de Uztarroz, Isaba,
Urzainqui, Roncal y Garde. En Vidangoz y Burgui usan ahora como Libro de Abolengo un
antiguo Catastro , al haberse destruído los Libros de Abolengo que allí había .
Los Libros de Abolengo no se ciñen al territorio jurisdiccional del respectivo
municipio, sino que se recogen en el Libro de Abolengo todas las fincas pertenecientes a
cada Casa del pueblo, aunque las heredades se hallen fuera del término municipal respectivo.
Es habitual que muchas heredades se encuentren hoy en las jurisdicciones de los
municipios mugantes ; por lo que sucede a menudo que, fincas situadas en los otros municipios
estén inscritas en el Libro de Abolengo del Ayuntamiento donde se halla la Casa y reside
el vecino titular y en cambio esas mismas fincas estén registradas en el Catastro del pueblo
en cuyo término realmente se halla la finca. Esta situación tiene su origen en la relativa
modernidad de la demarcación de los términos municipales; así como también en la unidad
del Valle.dentro del cual fueron surgiendo los pueblo s, luego Concejos, más tarde transformados
en Ayuntamientos y en que todos los vecinos del Valle tienen derecho, reconocido en
el artículo primero de las Ordenanzas, “al disfrute de pastos y hierbas por toda clase de
ganados propios del mismo Valle, leña, maderamen y demás productos naturales , libre y
gratuitamente, en todos los terrenos o montes comunes existentes en las jurisdicciones de las
siete villas; así que el derecho de roturar y sembrar indistintamente en cualquiera de dichos
terrenos o montes comunes,”.
11. Prioridad de los Libros de Abolengo sobre cualquier otro título:
Título de propiedad: los Libros de Abolengo están investidos de gran autoridad como
prueba de la propiedad. Tradicionalmente los documentos jurídicos, capitulaciones,
testamentos.donaciones, compraventas y demás actos jurídicos hacen referencia al inventario
de propiedades de una Casa o familia, pues se remitía directamente a las fincas que
estaban inscritas en el Libro de Abolengo a nombre de la Casa corre spondiente, sin
especificarlas individualizadamente. Una fórmula solía ser: “consistiendo los bienes que
hoy posee, como es los raíces, todos los que constan en su hoja del libro de Abolengo que el
Ayuntamiento… tiene para con sus vecinos.”
Título prioritario para los deslindes: la Junta General del Valle de Roncal , que por las
Ordenanzas tiene encomendada la salvaguardia del Derecho de la Mancomunidad, ha esta
blecid o que los deslindes se deberán efectuar con base a las descripciones de las finca s
registradas en los Libros de Abolengo.
Acuerdo de la Junta General del Valle de Roncal de fecha 24 de Agosto de 1.970: “se
da cuenta del escrito que presenta D. Constancia Barricart , interesando se aclare la documentaci
án que haya de servir de base para la práctica de los deslindes administrativos, ya
que a veces se presentan documentos, varios certificados de inscripciones en distintos
libros, e incluso de catastros y expedientes posesorios. Se acuerda no admitir como
documento justificativo de propiedad certificaciones de expedientes posesorios, ni catastros
, salvo enelcaso deVid ángoz y Burgui, que carecen de libro abolengo.quienes deberán
pr esentar el certificado del libro de catastro más antiguo , debiendo presentarse en los
demás casos certificación del libro abolengo que exista en cada villa. procediéndose por la
Presidencia a devolver, de oficio , las demás documentaciones que fueren presentadas, así
como las que actualmente puedan existir.”
De la misma manera, para los deslindes entre fincas de particulares, los Libro de
Abolengo además de ser la primera prueba del dominio, representan una solución práctica
de la máxima importancia; puesto que a lo largo de siglos y de muchas generaciones de
poseedores de la Casa, se han ido perfilando las heredades empadronadas en los sucesivos
Libro s de Abolengo. Por lotanto ala hora de concretar los límites de unafinca, esnece sario
acudir a la descripción de las finca s colindantes o a las que se hallan en el mismo paraje,
información proporcionada por el mencionado Libro .
JUAN CRUZ ALU opina, en su obra “La Mancomunidad del Valle del Ron cal” que
«Teniendo en cuenta las limitaciones que de los títulos y del Registro se desprendan
respecto a los elementos físicos, a la hora de efectuar los deslindes y en cualquier discusión
sobre titularidad. linderos, etc. hay que tener en cuenta tanto lo dispuesto en los acuerdos
de la Diputaci án como en la Ley 360-2º y dar preferencia al Libro de Abolengo, como título
dominical originario, ya quelas caracteristicas ftsicas de la finca , que se desprenden de tal
título originario, han podido ser variadas posteriormente por decisi ones unilaterales de las
partes interesadas, mientras que en el documento originario tales datos constan en un
docum ento público en el que, sin duda, tuvo parte importante el Municipio corr espondiente
».
12. No son solamente un título originario de dominio:
La Ley 360, párrafo 2º del Fuero Nuevo, no recoge todo lo que es la institución
jurídica del Libro de Abolengo, pues solo figura una de sus características: la de ser título
dominical originario. Sin embargo, ahí no acaba esta institución y al no recoger todo lo que
en realidad abarca, resalta uno de sus aspectos, ignorando otros tan importantes como el ya
mencionado.
El Libro de Abolengo tiene la condición de documento público, custodiado en el
Ayuntamiento. En el mismo se empadronan las fincas que pasan a ser heredades de la Casa
respectiva. Tan importante como el titulo dominical originario que repre senta el empadronamiento
de la finca, es la descripción de las delimitaciones, extensión y realidad física de
la misma, de todo lo cual da fe pública el Libro. Asímismo el tracto sucesivo de la finca está
asegurado y asentado mediante la Casa y sus sucesivos titulares.
En resumen, los Libros de Abolengo constituyen prueba de la titularidad dominical
originaria de la finca , de la realidad física de la mism a, de su situaci ón, extensión y límites,
del tracto sucesivo y de la pertenencia a la Casa respectiva. Evidentemente, con el Registro
de la Propiedad no puede imponerse una inscripción del mismo que contradiga al Libro de
Abolengo; ya que en el Registro de la Propiedad se pueden inscribir documentos jurídicos,
cuyo origen sean negocios jurídicos que estén en contradicción con las fincas empadronadas
en el Libro de Abolengo, por ello éste será siempre prueba preferente. En el Registro de la
Propiedad solo aparecen informaciones jurídicas, no las informaciones de hecho, como son
los elementos fí sico s de la finca, cuya inexactitud no puede ser convalidada por la
publicidad, o lafe pública del Regi stro de laPro piedad,
Asimismo JUAN CRUZ ALU señala que “El libro de Abolengo contiene tanto una
titularidad dominical como unas descripciones. sin que a esta últimas se les asigne en la
citada ley ningún valor , ya que éste queda limitado a la titularidad dominical , esto es al
derecho y a las circunstancias del mismo sobre la persona o casa a qui en corresponde la
citada fi nca» .
13. El empadronamiento de las fincas :
Las Ordenanzas de la Villa de Urzainqui del 23 de septiembre de 1.767 señalan en el
capítulo 37 “Heredades antiguas” : que se ordena que todos los vecinos de esta Villa que
tuvieren heredades o campos en las Juri sdicciones de ella y otras villas los hayan de tener y
tengan de escrito y asentados en el Libro de Abolorio o Patrón con los linderos, amojonamientos
o confrontaciones y si alguno quisiere de nuevo empadronar algunas tierras o sacar
y borrar del empadronamiento se haya de hacer y haga en el Concejo para que a todos
cons te. Pena de 8 rea les, y de no valer empadronamiento y saca de él si se hiciere al
contrario.”
En el capítulo 38, titulado “Rozar en heredades ajenas” : “se ordena que nin guno
roce o trabaje en heredad o campo aj eno empadronado, sin licen cia de su dueño so pena
que averiguadoel excesono se le deba pagar cosa alguna por su trabajo , ante s sea multado
a unducado , la mitad para el dueño de tal campo y la otra mitad para el fi scoy bolsa del
Concejo a media s” .
En las mismas Ordenanzas en su capítulo 39, se indica que “s iempre que algún
vecino qui siere empadronar tierras haya de dar cuenta de ello al Concejo y de resulta vayan
a ver y señalar los vedare s que para este efe cto y otros tiene nombrados la Villa , y de
margen , señalen y amojonen can todas las confrontaciones correspondi entes, reputando,
por cada yugada la sembradura de tres robos, y que estos tales vedares, en fuerza de su
juramento no señalen ni amojonen tierra , que con el trabajo no pueda ser campo o labrado
a reja por más que inste la parte suplicante, por los graves perjuicios que resultan a particulares y pastura de ganados , de amojonarse semejan/es tierras que no pueden ser camp os y
que la parte sup licante pague a dichos vedorcs el salario o jornal que señalare el alcalde;
y caso que dentro de 8 dios después que dier e cuenta en Concejo no llevare o hiciere llevar
a los vedares al amojonamiento, y no pus iere p or escrito en el Libro del Padrón, cualquiera
otro vecino pu eda empadronar la tal tierra guardando lo qu e se ordena en este capítulo;
otro si se ordena que siempre que alguno se ñalare algún matorral o pedazo tierra para
rozar o artigar lo haya de rodear a pico de azada o ramas, rozar dentro del año y si asi no
lo hici ere pueda rozar el que quisiere y en ningún caso se permite renovar la se ñal pa sado
el año de la primera” . El capítulo 14 de las mismas Ordenanzas de la Villa de Urzainqui
señal a “Vedares de tierra s ” : “establece por Ordenanza, que en el referido día de San Mateo
el Regimiento de esta Villa elija y nombre dos sujetos capaces y que tengan inteligencia y
prá ctica en cosas del campo , para que reconozcan y miren la diferencias y cuestiones que
suelen tener los habitantes sobre lind eros y mojone s de sus camp os, heredades y tierras, y
por lo que por donde y como declarasen estos vedares bajo juramento que deben prestar,
queden las tales diferencias cortadas, y pasen por ello las partes; y si acaso alguna de ellas
reclamare de su declaración alegando agra vio en ella , y pidiendo nuevos vedores al
Alcalde, entoncesproc eda estea nombrar otrosdos hombres que en concursode uno de los
dos primeros de ofic io vayan a hacer vista ocular de la tal diferencia con asistencia siempre
de hombres de ambas part es. si quis ieren asistir; y si estos nuevos vedares conformaren con
los primeros, O mudando de dictamen el primerose adhiere a losseg undos,pa sen por ellos
las partes, p ero si en esa seg unda vista el vedar de la prim era se mantuviere en su primer
dict ámen, y los dos vedares nuevos fu eren de contrario sentirointerv iniere alguna cosa de
peso o consideración: en este caso el Alcalde oyendo a todos los vedares y a las partes si
apareciere el derecho por declaro defin itivamente; y cuando no, en todos los casos que las
partes pidieran proceda pe rsonalmente dicho alcalde con asis tencia de un vedar de la
primera vista y otro de la segunda a hacer vista ocular, y determinar, y sentenciar sobre la
diferencia y pasen las partes por lo que así se declara re y sentenciare pena deunducado,
previniendo que el se ñalamiento de salarios de vedares y del Alcalde quedaal arbitrio y discreccián
de este como tambiénelvalerseo no de EscribanoReal para forma r los autos : lo
que solamente en negocio de mucha entidad debe practicar dicho Alcalde por si por vía de
apelación al Tribu nal Superior se le mandara por este remit ir dichos autos originales y
tambi én se previene que las declaraciones semejantes se suelen hacer a costa de la parte
caída o que saliere mal en su preten sión”. Los Libros de Ved arías todavía se emplean como
prueba de los límites en caso de pleito.
Las Orden anzas del Valle de Roncal del 3 1 de Octubre de 1.755 señalan en su
capítulo 46 “que ninguno puede derrivar ningún género de árbol en tierras apadronadas”
“a todos los vecinos del Valle se les conserve y guarde en sus heredades, los robles y otros
árboles, que tienen únicamente para su mejor conservación y utilidad sin propasar a
cor tarlos niquit arlesramas los que pu edan serv ir a sus dueños para hoja de sus ganados de
labor en tiempo de la siembra y otros f ines impo rtantes , como el hacermadera para bordas
y otros arb itrios” .
Hoy se está tratando de mejorar el estado físico de los Libros de Abolengo, a la vez
que se per sigue su actualización . Los Libros de Abolengo se renuevan cada cierto tiempo
con el objeto de que figuren los nombres de los titulares actual es, ajustando los nombres de
los dueño s de las Casas a la realidad actual.
14. Importancia de la toponimia:
Antes de entra r a describir el esquema de los Libros de Abolengo es preciso hacer
una advertencia importante, ya que la identi ficación de las fincas descansa básicamente
sobre el nombre que se le da al paraje donde se halla situado el predio. En un Libro de
Abolengo pueden figurar varios cientos de topónimos diferentes. Esto se debe por un lado a
la extraordinaria escabrosidad del terreno y por otro a la necesaria ident ificación mediante
un nombre de todos los enclaves del mismo. Además mucho s de estos topónimos identifican
terren os que en la actualidad se hallan fuera del término municipal donde está radicada la
Casa propietaria e inscrita en el Libro de Abolengo. Por ello en el Valle del Roncal aparece
una gran diversidad y riqu eza de topónimos.
Estos topónim os están en euskera y se han conservado con una buena fidelidad
lingüística en los Libros de Abolengo, no así en los recientes Catastros y en el resto de la
documentación pública, donde han sido frecuent emente alterados. Es notable la importancia
ju rídica de la toponimia por su precisión y permanencia.
15. Ordenación y paginación de los libros de Abolengo:
La paginación sólo se hace en el anverso de cada hoja o folio, escri biéndose por las
dos caras. Cada Casa tiene normalmente dos o tres hojas y en cie rtos casos más, por ambas
caras, des tinadas a la inscripción o empadronamiento de sus finc as.
Las Casas se hallan agrup adas por Barrios, pero sig uiendo un orden correlativo el
conjunto de las Casas del pueblo. La separación entre Barrio y Barri o, únicamente se hace
mediante la coloc ación del nombre del Barrio encim a de la cabecera de la primera Casa del
mismo. Ejemplo: ” BARRIO DE IRIARTEA”. Los Barri os tuvieron gran importancia en las relaciones
de vecindad y en la organización muni cipal tradicional.
En el encabezamiento de la inscripción de cada Casa, figura en la parte de arriba, a la
izquierda ,el número correlativo de la Casa, a continuación figura “Padrón de las tierras de
…” . A la derecha el número de la hoja . Las fincas aparecen inscritas en párrafos separados
con una numeración al margen y debajo de la misma el nombre del topónimo donde se
hallan.
Las Ordenanzas de la Villa de Roncal de 1751, en el artículo 89, transcrito por JUAN
CRUZ ALU, señalan el régimen de las tierras empadronadas:
«Por cuanto en conformidad de ordenanzas antiguas para que cada vecino conserve
mejor sus heredades y haciendas, y no se confundan sino que haya toda claridad para que
no haya perjuicio ni agravio de uno a otro ha habido y hay libro de abolengo donde sean
sentado y se sientan separadamente con toda expresión y claridad los campos que cada
vecino tiene y tuviere … y lo que así se sentare y empadronare. sembrando o no sembrando
tenga derecho y nadie se lo pueda quitar en tiempo alguno, y que si alguno se introduciere.
sea compelido a dejarlo libre y desembarazado. pagando los daños que le ocasionaren.»
16. Las Casas, inventarios de heredades, identificación del titular
Normalmente las casas no están descritas sino que se entiende que se hallan unidas al
nombre desutitularqueaparece enel encabezamiento de lahojadelaCasa. No obstante , en
algunas hojas figura como finca primera la casa o casas del titular .
A continuación figuran las fincas o heredades a modo de inventado, con número correlativo
y en párrafos diferenciados en las hojas correspondientes a cada Casa, quedando al
final una hoja o una cara en blanco, para los futuros empadronamietos.
Como normalmente el Padrón o inventario de las tierras de cada Casa viene encabezado
por los nombres de los sucesivos antepasados, hoy puede haber dificultad para
conocerlos, por lo que los Libros de Abolengo suelen ir acompañados para su interpretación
de un Indice con el nombre que se le da a la Casa actual, seguido del nombre o nombres que
figuran en el padrón y del nombre del titular actual de la Casa.
17. Medidas de superficie:
La medida de superficie que figura habitualmente en los Libros de Abolengo es la
yunta o yugada. También las heredades pueden estar medidas en almutadas y robadas,
cuando son terrenos pequeños como huertos. En la actualidad la yunta equivale a cuatro
robadas, pero es preciso tener en cuenta que la robada roncalesa es de 1.087 m2.
El perfeccionamiento de los aparatos y técnicas de medición es necesario tenerlo
presente a la hora de actualizar las cavidas de las fincas , cuyos límites señalados en el Libro
de Abolengo no pueden variar.
En el margen derecho de cada hoja figura la superficie, así se puede encontrar a la
altura de la descripción de cada finca las almutadas , en números árabes y las yuntas que correspondan
en números romanos, o si es mitad (1/2).
18. Delimitación de las fincas:
Las fincas, o heredades , pueden ser huertos, o terrenos que fueron dedicados al
cultivo de cereales o de reja, en este caso aparecen como yuntas.
En las confrontaciones no se mencionan los puntos cardinales. Para definir las confrontaciones
se utilizan accidentes geográficos: el nombre de los pueblos, ríos, riachos,
arriba o abajo (refiriéndose a la pendiente), esquina (se refiere al vértice o lomo de una ondulación
del terreno) , peñas (hileras de rocas naturales), peña (mojón natural fijo), caminos
(que si son de importancia tienen nombre) ; o jurídicos: terrenos de propiedad comunal
yermos o municipal (resiervos), nombres del titular de las heredades colindantes, eras ,
bordas, ezpuendas, etc.
Como no se emplean los puntos cardinales, en sustitución de ellos, se marcan las direcciones principales, por ejemplo: “así por el lado de la Villa ” (queriendo significar que en
esa dirección se encuentra el pueblo), pudiendo señalarse el nombre del pueblo que sea, o
las saleras en el caso de que existan (piedras planas dispuestas para utilizarse como vasija
para dar sal al gana do). Cuando una finca limita con común se dice que confronta con
yermos. Los mojones que se coloca n en los límites de las hered ades son piedras señaladas
con una cruz que pueden ir acompañadas de dos piedras lIna a cada lado, a las que se llaman
testigos .
19. Propiedades de personas jurídicas:
En el Libro de Abolengo figuran las propiedades de la Villa como si esta fuera una
Casa más, aunque so lo sea a efectos registrales . Primero figuran los edific ios que son
propiedad de la Villa y después como en el resto de las Casas aparece el inventario de las
fincas pertenecientes al municipio, numeradas y con el paraje en que se hallan, con datos
para su ident ificación en la misma forma que las de las heredades particulares. La mayor
parte de ellas son reservados con pinares para usos de la Vill a y de sus veci nos.
Lo mismo ocurre con las prop iedades de la Iglesia, que figuran también en una hoja
como si fuera una Casa: la Casa abacia l,algún huertoy terrenos para la ayudade la rentadel
abad.
20. Transmisiones
El principio jurídico de la unidad de la Casa informa completamente a la institución
del Libro de Abolengo. Las fincas más que del titular actual so n de la Casa respectiva. Las
fincas son de la Casa no del individuo.
Sin emb argo, esto no impide el tráfi co jurídico. Cuando se produc e una transmisión
se formaliza med iante un documento público de compraventa,donación etc.que sepresenta
al Alcalde,paraque el Secre tariodel Ayuntamiento hagael empadronamientode la finca,
del cual se da conocimiento al Ayuntamiento. Se saca la finca en la hoja de la Casa
origin aria y se empadrona en la de la Casa adquirente. Es dec ir, la transmisión se perfecciona
por el cambio de las hojas de las Casas vendedora y compradora, en la primera se
tacha, anotándose al margen “vendida a tal” o “vendida” y en la seg unda se inscribe de
nuevo la finca a continuación de las que ya perten ecen a l.a Casa compradora y se le pone el
núme ro correl ativo, tambi én se suele hacer cons tar al margen “comprada a tal”.
J UAN CRUZ ALU resalta la transcendencia de los Títulos traslativos del dominio:
«La transmisión de tal derecho se ha de realizar por otros títulos, esto es, por
aquellos documentos, que, para tener acceso al Registro de la Propiedad, deben estar
consignados en escritura pública, ejecutoria o documento auténtico conforme al articu lo 3
de la Ley Hipotecaria.
Si el Libro de Abolen go acredita la titularidad domin ical originaria, los documen tos
posterio res pueden acreditar el tracto, esto es, el cambio de la titularidad o la transmisión
de la misma, como medio de establecer la vinculaciónentre el titular originario y el actua l.
A efectos de los deslindes con la Junta del Valle, los acuerdos de la Diputación y de la Junta
del Valle invocan el Libro de Abolengo y otros documentos. El primero porque es el que,
conforme a la Ley 360 -2 ~, acreditala titularidad dominical originaria,haciendo ref erencia
ILO sólo al primertitular dominical, sino a unas característicade la finca que son necesarias
para el deslinde. Los documentos post eriores van a acreditar que la personaque solicita el
deslinde se halla vinculada documentalmente a aquella primera titularidad origina ria».
21. Defensa de la unidad de la Casa:
El retra cto gentilicio es la institu ción que protege la unidad e integridad del patrimonio
de la Casa, mediante la facultad de rescalar para la familia, siendo lo que menos interesa
la persona del retrayente. El derecho civil navarr o, como señala la doctrina, quiere familias
arra igadas, por esto habla de “heredades”, nombre que tiene un significado doble de
inmueble y heren cia. Asimismo existe una íntima relac ión entre la troncalidad, es decir, los
bienes de la fam ilia y el retra cto gentilicio , des tacando la relación entre derecho de
preferencia y la s uces ión intestada: los parientes tienen derecho de adquirir con preferencia
los biene s que les corresponderían por sucesión. Existe una íntima relación entre la
legitimidad activa para retraer y la titularidad suces oria so bre los mismos bienes, lo cual
condu ce a la conexión entre la sucesión y el derecho de retracto famili ar.
En el derecho civil navarro, siguiendo a JUAN SANTAMARJA ANSA Jo que cuenta es la
familia , o la Casa , con lo que se configura un modo de con dominio tradi cional, de
contenido no material sino moral, y que no es ni la copropiedad de derecho romano, mera
co incidencia de sujetos sobre la unidad objetiva, ni la de derecho germánico, concepción
mas amplia y compleja, sino un verdadero desdoblamiento de la titula r idad de disposición,
por la que los demás no lo consienten y por la que evitan las enajen aciones incon venientes
del acervo familiar o de la Casa. Estos desdoblamientos de la titularidad de disposición se
enlazan con otras institu ciones como son la suces ión contractual, la libertad de testar, los
pac tos matrimoniales, las donaciones, las reservas etc. La Casa es el centro del Libro de
Abolengo . Como ya se ha expuesto cada Casa tiene sus hojas y en ellas el inventario de sus
heredades.
22. El Libro de Abolengo y el Catastro.
Ahora, partiendo de la base de que el Libro de Abolen go tiene preferencia sobre
cua lquier otro título para demo strar la prop iedad y más teniendo en cuenta su condición de
exhaustivo del empadronamiento de todas las heredades, es en el Valle de Roncal el
doc umento jurídico preferente para la asignación de las propiedades parcelarias y sobre todo
para definir sus límites.
Por ello , las actualizaciones de los Catastros, mediante los nue vos planos parcelarios,
hechos co n las modernas técnicas cartog ráficas, deberán reflejar la titul aridad que expresa
el Libro de Abolengo. Es decir, deberá tomarse con toda fidelidad el Libro de Abolengo y
plasmar las diferentes Casas con sus heredades en el parcelario ca tastral.

Revusta Jurídica de Navarra, n° 11 Enero-Junio 1991