El Palacio Real no está protegido

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Todavía no hay que cantar victoria. El respeto del Palacio Real no está  a nivel político suficientemente garantizado.

El acuerdo sobre el Palacio Real de Pamplona, adoptado por el Gobierno de Navarra supone su reconocimiento legal pero está cojo, puede resultar engañoso, o una auténtica trampa, si la declaración de Bien de Interés Cultural no va acompañada de una rectificación en profundidad del comportamiento habido hasta ahora, que debe llevar aparejada la rescisión del encargo suscrito recientemente entre el Gobierno de Navarra y el Arquitecto Sr. Moneo, de forma directa y sin concurso,  para ubicar en el mismo lugar del Palacio Real el edificio del Archivo General.

El desarrollo complementario de la declaración de Bien de Interés Cultural exige la adopción de un acuerdo, por el que, a la vez que  se anula la redacción del Proyecto de Archivo General en el Palacio Real, se saque a concurso, mejor en el ámbito europeo, la restauración del Palacio Real de Pamplona en consonancia con su calificación legal, para lo que servirán de gran ayuda los materiales y piezas clasificadas y numeradas, almacenadas, según dijeron, por la Dirección de Cultura, al objeto de facilitar su montaje de nuevo.

Ha costado diecinueve años que se declarase Bien de Intéres Cultural. Lo inició la Diputación Foral de Navarra el año 1.976, para salvar el Palacio Real de Pamplona, a instancia del entonces Director de Príncipe de Viana, Vicente Galbete. La gran pena son los irreparables daños causados al edificio con las desafortunadas actuaciones realizadas por la Dirección de Cultura en los últimos meses. El día de San Saturnino, Patrono de Pamplona, todavía estaba en pie. Fue en aquel aciago puente foral cuando se aprovechó  para realizar solapadamente el impune derribo del Palacio. Evidentemente,  las demoliciones realizadas en los últimos meses demuestran que el Palacio Real y el Archivo General son incompatibles.

En la motivación del acuerdo de declaración de Bien de Interés Cultural se adivina un tufillo de  buscada desvalorización del Palacio, pues se extiende en una superficial y frívola cita de algunos personajes que se alojaron en él, ocultando, por contra, que el Palacio es el lugar de las máximas instituciones soberanas del  Reino europeo de Navarra. Este motivo resulta suficiente para que no pueda tener otro destino que el suyo propio. El de la suprema representación simbólica y emblemática de la Soberanía de Navarra, que sería compatible con actividades del tipo de exposiciones, conferencias, congresos y representaciones.

Atención. No hay que dormirse. A pesar de haberse aprobado la declaración de Bien de Interés Cultural parece subsistir la ilegal y anticultural idea de ubicar aquí el Archivo General. ¡Ojo pues!, la declaración de Bien de Interés Cultural, aunque parezca una paradoja, puede ser tergiversada y utilizada como  uno de los últimos engaños que se emplean contra este Monumento. Que sepan que la única salida que les queda es respetar al Palacio Real como tal: ¡Palacio Real y punto!.

Muchos navarros estaremos en permanente guardia hasta que el Palacio Real sea definitivamente respetado por el Gobierno de Navarra.

Tomás Urzainqui Mina