Sobre el conflicto progreso y naturaleza

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 SUMARIO

1.- El Progreso como conflicto.

2.-  La clave, el control político del Progreso en el siglo XX.

3.- El conflicto desde la escuela: Contenidos o acciones estratégicas que debiera trabajar la escuela ante el tipo de ciudadano que queremos.

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1.- EL PROGRESO COMO CONFLICTO:

Sobre el planteamiento del concepto de Progreso, consideramos que es preciso hacerlo desde las contradicciones y conflictos que generan  las relaciones humanas  con el medio que se ha dado en llamar natural, que también incluye el medio cultural. Es en esta perspectiva donde nos vamos a situar y más en concreto a partir de las vivencias y experiencias que en las últimas tres décadas hemos tenido en Navarra.

Desde el ya lejano “Salvemos Belagua” hasta la reciente “demolición del Palacio Real de Pamplona”, tenemos ya una casuística muy rica sobre las diferentes versiones del enfrentamiento del hombre con el medio ambiental.

La enumeración cronológica de los conflictos y su breve análisis nos proporcionaran las pautas de comportamiento que las partes enfrentadas en cada uno de ellos han tenido. Pues evidentemente las interpretaciones y significaciones  que las distintas partes tienen sobre conceptos como desarrollo, progreso, o protección de la naturaleza, no son ni parecidas.

a) El conflicto de Belagua que aproximadamente duró del año 1.969 al año 1.976, fue el primer enfrentamiento naturalístico que consiguió   involucrar a toda la sociedad navarra. Se inició por la oposición de vecinos de Isaba, apoyados en la Junta de Veintena y en una difícil mayoría en el Ayuntamiento de Isaba, contra el proyecto especulativo de Bankunión-Etudesa, fuertemente sostenido y subvencionado por la Diputación Foral. La Comisión Central de Urbanismo del Ministerio de la Vivienda en Madrid resolvió con fecha 19 de Noviembre de 1.975, que la Diputación Foral no tenía competencias urbanísticas para aprobar el plan especial de  Belagua y estas pertenecían al Ayuntamiento de Isaba, por lo que fue denegada la aprobación de dicho plan. Esta situación de  autonomía municipal hoy hubiera sido probablemente mucho más difícil.

b) La campaña “pro autonomía del agua de Navarra” culminó las luchas llevadas contra la construcción de los pantanos en la zona de Lumbier. En esta coordinadora se unieron los vecinos de los Valles afectados por el pantano y personas concienciadas sobre el problema. El planteamiento fue la defensa de la autonomía y aún de la soberanía del agua en contra del centralismo del Estado, que facilitaba por un lado la concesión a grandes empresas constructoras la realización de multimillonarias obras públicas y por otro lado el trasvase del agua a otras cuencas hidrográficas y a otras comunidades y regiones. Ante la fuerte oposición demostrada los proyectos fueron relantizándose y quedando en espera. Más tarde se lanzó el proyecto de Itoiz al que se le opuso la coordinadora del mismo nombre.

c) Ante la grave contaminación del río Arga se constituyó la llamada ”Agrupación de Pueblos Defensores del Río Arga”, que el 30 de Junio de 1.979, celebró una mesa redonda en Puente La Reina. La presión de los partidos a través de sus grupos municipales y la nueva realidad municipal, salida de las primeras elecciones democráticas de aquel año, contribuyó a que el asunto se desviara hacia planteamientos políticos y a soluciones de grandes obras con enormes presupuestos. Una gran depuradora central  a la que fuesen a parar la nueva red de colectores. La alternativa era reducir la contaminación en los puntos de origen, donde se iniciaría la depuración y bajo la norma de quien contamina paga.

d) Ante la amenaza política sobre la desnaturalización y derogación de la normativa que amparaba las juntas vecinales, batzarres y juntas de oncena, quincena y veintena, se organizó una coordinadora “Pro democratización de las Juntas Vecinales”. Corrían los primeros meses del año 1.979 y en un primer momento se consiguió parar la intención de los partidos políticos mayoritarios de acabar con las mismas. Sin embargo, normas posteriores han combatido la democracia directa, han erosionado y limitado en gran medida, las competencias y la posibilidad de la participación directa de los vecinos en la administración de sus localidades y en la gestión de su patrimonio comunal.

e) Con motivo de los desastrosos  resultados de la empresa Audenasa, hacia el año 1.981, se propuso que esta empresa continuara la construcción de la autopista desde Irurtzun hasta Andoain. Se organizó la oposición sobre la base de la denuncia del despilfarro que suponía la construcción de autopistas por empresas concesionarias de su futura explotación. Al mismo se le opuso la alternativa de mejorar el trazado y construir una autovía  sin peaje o carretera que pudiera ser desdoblada con el aumento de tráfico. Así mismo se defendió como alternativa la construcción de una vía directa a la frontera a través del túnel de Velate. También se consiguió impedir la construcción de un gigantesco anillo de autovías alrededor de Pamplona. Sin embargo, pocos años después se tomó la decisión política de construir la autovía del Norte que uniría Pamplona con San Sebastián. A dicha decisión política también se opuso un planteamiento político. Esta obra ha supuesto el mayor escándalo de corrupción política y financiera de la historia de Navarra.

f) Con motivo de la voluntad del Ayuntamiento de Pamplona de construir un nuevo vertedero para los residuos sólidos urbanos, se originó una amplia oposición cuyo móvil principal fue la ubicación del vertedero. Sin embargo, se presentó como alternativa al vertedero el reciclaje integral de los residuos sólidos urbanos. Después de una intensa campaña se consiguió paralizar los proyectos de construcción de un vertedero. Pero al haberse ya iniciado los trámites de la gigantesca depuradora, comenzando por la construcción de una enorme red de colectores, la solución para los residuos sólidos  ya tenía la suerte  echada, no podía ser otra que las fuertes inversiones en una grandiosa obra, que no podía pasar por la alternativa más racional de la separación previa de los componentes y del reciclaje. A la imposición  política, se le enfrentó una oposición radical.

g) A finales del año 1.989, por el Gobierno de Navarra se intentó imponer la figura jurídica del Parque Natural al Valle de Roncal y a otros Valles pirenáicos. La oposición surgió de los vecinos del Valle, que seguidos por los Ayuntamientos y por la Junta General del Valle, exigieron el respeto a la normativa establecida en las Ordenanzas Generales del Valle de Roncal, cuyo ámbito competencional había permitido simultáneamente la supervivencia humana y la conservación de la naturaleza. Al mismo tiempose negaron  a admitir la supeditación de las necesarias ayudas económicas como área de montaña, a la declaración de un Parque Natural.

h) En los primeros veinte días del pasado mes de Diciembre de 1.994, el Gobierno de Navarra demolió y derribó más de la mitad del Palacio Real de Pamplona. Dicho Monumento está protegido por el PERI del Palacio Real,  que abarca todo su entorno y conjunto, murallas, orillas del río, la zona de huertas o antiguos jardines del Palacio,  llamada el Vergel, que supone una amplia zona urbana en el corazón de la ciudad, con el máximo valor cultural , histórico, artístico, medio ambiental, de recreo y zona verde que posee la ciudad de Pamplona. Toda la legalidad que protege el mencionado enclave urbano, ha sido papel mojado, así la Ley de Patromonio Histórico, la Declaración de Monumento Histórico Artístico de las Murallas, la Declaración de Conjunto Histórico Artístico  del Casco Antiguo de Pamplona, las Ordenanzas de Construcción de Pamplona, la incoación del expediente de Bien de Interés Cultural, el haber sido patrimonio de la corona como palacio y residencia real. La desnaturalización del entorno ya comenzó hace unos años con una desgraciada actuación sobre los jardines del Palacio que dan a la Cuesta de Santo Domingo, el vaciado del Edificio del Museo de Navarra antiguo Hospital Civil del siglo XVI que era Monumento Histórico Artístico desde al año 1.966, el vaciado del Convento de Santo Domingo del siglo XVI, antigua Universidad de Navarra, la construcción de un puente en el Vergel que afecta seriamente al conjunto monumental y destruye los antiguos jardines del Palacio.

Antes de terminar esta primera parte sobre el concepto de Progreso haremos un rápido balance de estos conflictos. Han tenido un resultado más o menos positivo los conflictos de: Belagua, la autonomía del agua sobre los pantanos, la oposición a la declaración de los Parques Naturales, y a medias el reciclaje de basuras. Han tenido un resultado negativo: la lucha contra la contaminación de los ríos, las autopistas, el principio de la representación en las juntas vecinales y la demolición del Palacio Real de Pamplona.

A la vista del expuesto rosario de conflictos; sobre la propuesta de naturalizar el progreso, volvemos a retomar el concepto de patrimonio o recurso, pero ahora sin su componente idealista de progreso ilimitado. Patrimonio natural o Patrimonio Cultural, son la misma cosa. No encaja bien la propuesta de  declaración legal de un Parque Natural con el arrasamiento de un Parque Monumental Urbano y fluvial en el corazón de la capital de Navarra.

2.- LA CLAVE, EL CONTROL POLÍTICO DEL PROGRESO EN EL SIGLO XX

Amparándose en una interpretación perversa del  principio de legalidad constitucional kelseniano, los políticos han adquirido un poder omnímodo, del que hasta ahora los gobernantes habían carecido, para imponer al resto de los ciudadanos actuaciones, que sin contar para nada con los administrados, la inmensa mayoría de las veces están tocadas de corrupción, despilfarro, incapacidad, ineficacia e inutilidad.

Esta situación, que es general, en el caso de Navarra tiene el agravante de la conculcación del sistema  jurídico propio, al que se le margina y supedita en beneficio de los sacrosantos principios de la Constitución. Se quiere ignorar y ocultar la existencia de una Constitución Histórica de Navarra, que es la estructura jurídica nacional de este país. No se puede legitimamente aplicar el principio de legalidad de  kelsen, si antes no se ha ejercido la  autodeterminación y la restauración del sistema jurídico de este país y la devolución de la soberanía a su ordenamiento jurídico.

En el mes de Abril de 1.990 se hizo público el “Manifiesto de Góngora” en él un grupo  de intelectuales manifestaba que:

“La Tierra es un organismo vivo y unitario. Las agresiones que se producen en un  punto, repercuten en todo el conjunto planetario. Las agresiones amparadas en una supuesta “legalidad” han comenzado a degradar rápida y profundamente las condiciones climáticas y la atmósfera del planeta,  situando a este en el umbral de la supervivencia. Amparándose en una supuesta “legalidad” o en el consentimiento de la “mayoría” de algo que nunca puede ser legal porque viola el derecho que es primero y primordial: el derecho natural de la especie a sobrevivir, de la Tierra a perpetuarse y de las generaciones venideras a heredar la Tierra en unas condiciones de armonía, equilibrio y dignidad. Toda la legislación es de rango inferior a esta Ley Natural.  Es decir, debe conformarse y subordinarse al deber que el hombre como criatura inteligente, tiende a proteger la tierra y la vida orgánica sobre la misma. Son los conflictos de una minoría que sostiene intereses que se oponen a las necesidades de la vida planetaria y el de grupos concientivos, también, por desgracia, muy minoritarios que representan a la voz y conciencia de la Tierra. Grupos de poder que utilizan poderosos medios que disponen para ocultar información, extorsionar la verdad, difundir la calumnia o difundir la sospecha sobre quienes se les oponen, presentar como ventajas a corto plazo actuaciones que a medio plazo tienen efectos catastróficos, argüir mayorías numéricas mal administradas y peor interpretadas; en fin, provocar información sesgada, incompleta o manifiestamente falsa a través de poderosos amplificadores sociales y acallar, ridiculizar, despreciar y falsificar información absolutamente exacta a través de formas más o menos solapadas de  coacción y censura. Después de desarrollar estas reflexiones, concluían pidiendo la paralización inmediata de cuantas obras públicas  o privadas proceden de la misma concepción invertida, violenta y alienante del poder y del progreso. Llamando a una nueva conciencia de cooperación y protección que, en armonía con la Tierra, nos reconcilie también  en la igualdad desde la diferencia, como miembros de una misma familia humana”.

El mencionado Manifiesto de Góngora fue contestado un mes más tarde, a través de un documento firmado por una relación de personas ligadas a la Administración y sobre todo al Partido gobernante en Navarra en aquel momento, que llevaba como título “Por una Navarra civil y civilizada”. En el mismo señalaban que:

“Han brotado diversas coordinadoras cuyo paradójico fin no parece otro que la subordinación de la voluntad común a la suya. Como ciudadanos libres para manifestar su opinión e identificados en el deseo de contribuir a la paz social y al desarrollo civilizado de Navarra por la tolerancia y el entendimiento, declaramos nuestro rechazo sin paliativos del cúmulo de sin razones políticas en que tales grupos incurren. Denunciamos asímismo la  incoherencia de los que arremeten frontalmente contra el orden institucional. Nuestra indignación ante la arrogante actitud de menosprecio ante las Instituciones soberanas de la Comunidad, que aquellos intolerantes exhiben. Si las defendemos, es desde la convicción de que constituyen el medio dispuesto por las gentes para armonizar sus intereses y orientar las decisiones que dén con el acuerdo de todos. Proclamamos la necesidad de mantener las reglas que hacen posible la vida civil y acatar las disposiciones públicas mientras estas cumplan las garantías de procedimiento establecidas. Nuestra condena de tanta aberración moral por disfrazar su interés particular de bien general, cuando este último  ha sido ya definido gracias al debate y a la aprobación de la mayoría. Repudiamos la sospecha como actitud generalizada ante toda autoridad. Rechazamos por insolidario todo desmedido narcisismo colectivo. Nos negamos a que el agresor  pretenda pasar por víctima y el engañador por engañado. Nuestro desacuerdo   radical con la pobreza teórica y la lógica primitiva de que estos oponentes hacen gala. Ya va siendo hora de que, junto a sus creencias, expresen algunas ideas razonables.  Es el momento de arrumbar mitos tales como el de la abominable maldad del Estado y la bondad inmaculada del Pueblo. Resulta dudoso, por ejemplo, que un ecologismo consecuente postule unos hipotéticos derechos naturales de la Tierra con olvido de los derechos civiles de sus moradores. Es una confusión tomar como síntoma de vitalidad cívica y cultural de nuestro país lo que bien podría ser simplemente una muestra penosa de su rusticidad. En consecuencia, nuestro apoyo decidido a estos proyectos públicos aprobados en Navarra, y en particular a la Autovía. Respaldamos la iniciativa, la solución adoptada, el procedimiento seguido y el indiscutible beneficio económico, social y cultural. Manifestamos nuestra solidaridad con las empresas, técnicos y trabajadores que padecen la injustificable presión de la minoría”.

En fin, como señala Jesús Ignacio Martín García en su libro “La imaginación jurídica”, “Las instituciones son el reino de la ficción porque son lugares de producción de verdades institucionales. Invirtiendo el inicio de la argumentación resulta que toda verdad tiene una estructura de ficción. El derecho aparece así como productor y gestor de la verdad a través de sus estrategias de ficción” (pág. 108).

A través del mal empleo de la “fictio iuris” se llega a la perversión de la “legalidad”. Las perversiones y enfermedades mentales tienen un punto de origen en la inadaptación al ecosistema que les rodea.

3.- EL CONFLICTO DESDE LA ESCUELA: CONTENIDOS U OPCIONES ESTRATEGICAS QUE DEBIERA TRABAJAR LA ESCUELA, ANTE EL TIPO DE CIUDADANO QUE QUEREMOS.

La solución está por el cambio ideológico y de las mentalidades. Ante la complejidad y conflictibilidad crónica de la Sociedad, que por lo tanto debe ser necesariamente pluralista y democrática, se debe comenzar por sistematizarse los debates y las negociaciones. Se necesita una racionalización que cree una cultura de la diversidad y de la negociación en que las partes puedan conseguir acuerdos. Las partes implicadas en el conflicto deben renunciar al no o  al silencio, para ponerse en el camino de un sí fundado en las mejores razones, en la palabra y en el argumento. Se debe renunciar a la dialéctica de la imposición, para que se asuma el conflicto como algo natural y se abra la posibilidad de crear proyectos comunes consensuados por todos. Evidentemente esta realidad conflictual se deberá tratar dentro y en todas y en cada una de las materias o asignaturas de la escuela.

Como señala Ludwing von Bertalanffy en su libro “Perspectivas en la teoría general de sistemas” (pág. 154):

“El mundo de símbolos, valores, entidades sociales y culturales es algo muy “real”; y su encastramiento en un orden cósmico de jerarquías puede tender un puente sobre la oposición de las “dos culturas” de C.P. Snow, entre ciencias y humanidades, tecnología e historia, ciencias sociales y naturales, o como quiera que formulemos la antítesis.

Esta preocupación humanista de la teoría general de sistemas, tal y como yo la entiendo, me aleja de los teóricos en sistemas cuya orientación mecanicista les permite hablar únicamente en términos de matemáticas, retroalimentación y tecnología, vocabulario que autoriza los temores de que dicha teoría no sea sino el último paso hacia la mecanización y devaluación humanas en una sociedad tecnócrata”.

“Inclusive la física nos dice que no existen independientemente del observador entidades últimas como los corpúsculos o las ondas. Todo ello sugiere una filosofía “perspectiva” para la cual la física, aunque se reconozcan plenamente sus logros, ya no es el único modo de conocimiento posible. Frente al reduccionismo y las teorías que afirman que la realidad “no es nada más que” (un montón de partículas físicas, genes, reflejos, impulsos, o cualquier otra cosa), nosotros consideramos la ciencia como una de las “perspectivas” que el hombre, con su dotación y esclavitud biológica, cultural y lingüística, ha creado con el fin de habérselas con el universo al que ha sido “arrojado”, o, mejor dicho, al que se ha adaptado en virtud de la evolución y la historia”.

Pamplona, a 4 de Febrero de 1.995

Tomás Urzainqui Mina