La territorialidad de un estado europeo

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MESA VI-12 de  Julio de 1.995-Gasteiz

NACIONALISMO VASCO E INTEGRACIÓN TERRITORIAL DE EUSKADI

Participante: TOMAS URZAINKI MINA

Título de la intervención:

“LA TERRITORIALIDAD DE UN ESTADO EUROPEO”

La propuesta de analizar con rigor científico los problemas de la unidad territorial de Euskal Herria, nos obliga a entrar en el estudio de la distorsión que ha tenido el pensamiento nacionalista vasco más extentido, al ocultar la existencia multisecular, y europea, de la formación estatal nacional de los vascos. En ello se va a centrar mi intervención.  Esperemos que el nacionalismo vasco esté lo suficientemente maduro como para poder asimilar esta rectificación de rumbo.

1.- Nacionalismo y principio de integridad territorial

1.1.- Excursus histórico ¿Modelo o Modelos?: “LA GENESIS DE LOS ESTADOS EUROPEOS”

Para los europeos desde la baja Edad Media y hasta bien entrado el siglo XIX, los conceptos de Reino o Rey eran comprensivos del  Estado mismo, tenían parecida significación que, para un europeo de hoy en día, tiene la voz  Estado. En realidad el monarca era la personificación, la plasmación física y antropológica de la organización jurídico política estatal, cabeza y culminación de la vertebración del sistema jurídico. El Rey y el Reino son el Estado. No se puede sostener que con aquellos no hubiera Estado. El Estado se halla donde existe una organización jurídica, un sistema jurídico independiente de otros sistemas o Estados. Así lo reflejaron Bodin, Grocio y Hobbes. A esta génesis no fue ajeno el enfrentamiento entre el Poder del Papado y los llamados Poderes temporales.

La territorialización y organización del sistema jurídico se alcanzó plenamente en el Estado independiente de Navarra a lo largo de los siglos IX al  XVII. Primeramente  los Fueros municipales y locales convivieron con el Fuero General, pero el proceso de implantar la territorialidad se culmina por decisión de las Cortes. La territorialidad y unificación del sistema jurídico fueron decisiones políticas que Navarra ya encauzó en el siglo XII, pero que en los otros territorios arrancados a Navarra no se pudo culminar como consecuencia de la fuerte dominación de otro sistema jurídico  superpuesto, que redujo a los despojos del derecho propio a una condición supeditada e inerme y en su mayor parte compelida al ámbito reducido de lo consuetudinario y de lo local.

El conocimiento de la naturaleza jurídica del  Estado ha tenido en los últimos tiempos un profundo cambio. La teoría del Estado ha sufrido un giro  copernicano con la aplicación de las nuevas teorías de sistemas. El reconocimiento de la naturaleza sistémica del Estado ha abierto todo un universo en el descubrimiento del funcionamiento de los  sistemas jurídicos y de sus instituciones. La plenitud del sistema jurídico es el  Estado. Un sistema jurídico al desarrollarse acaba por crear una estructura estatal.

El sistema jurídico se define por su carácter institucionalizado, o lo que es lo mismo, sus reglas establecen órganos que operan de una determinada manera con las normas del sistema. El sistema jurídico no solo regula el empleo de la fuerza, sino que lo regula como un monopolio de ciertos órganos que permite distinguirlo de otros sistemas  jurídicos. En Navarra, el sistema jurídico fue  privado en gran medida de la coacción  ejercida hasta el siglo XVI por el propio Estado Navarro, en el siglo XIX padeció la suplantación de sus tribunales y legislativo. Por lo tanto, el llamado desde entonces Derecho Foral  pertenece como apéndice estanco al ordenamiento jurídico español, conservándose gracias a la práxis  del foralismo tradicional. El sistema jurídico está íntimamente vinculado a la soberanía, o lo que es lo mismo, el sistema jurídico no puede existir sin la soberanía de las propias  instituciones (legislativo, poder coercitivo y  tribunales), elementos que son inseparables y complementarios, no pudiendo existir en la práctica el uno sin la otra y conforman un todo, que es el sistema jurídico propiamente dicho.

1.2. La esencialidad del principio irrenunciable: “EL ESTADO NACIONAL EUROPEO DE LOS VASCOS”.

El proyecto nacional no surge por generación espontánea, de la noche a la mañana, ni tampoco es fruto de la improvisación. Pues se trata de un proceso gradual de integración de grupos sociales y humanos originariamente diversos y de la simultánea configuración de una estructura jurídica propia que regula la convivencia. La formación de un pueblo supone la constante interrelación entre los componentes humanos agrupados y sus propias estructuras jurídicas, entre aquellos y estas se establece una permanente simbiosis, que facilita el simultáneo desarrollo de ambos. Por ello es imposible diseccionar a una Nación de su Estado o a la inversa. Son dos caras de la misma moneda. El Reino de Navarra surge y se desarrolla a igual ritmo que lo hace la cultura de los vascos, porque ámbas manifestaciones son diferentes aspectos de la misma realidad. El elemento demográfico-cultural y el jurídico: Euskal Herria y Navarra.

La Vasconia  a partir de la caída del Imperio Romano se va conformando sucesivamente en una estructura política que encarna la nueva soberanía de los vascones y configura un sistema jurídico-institucional propio. Este proceso culmina en el siglo XII con la creación de la estructura estatal de Navarra, que es el Estado de los vascos, precisamente cuando en el conjunto de Europa surgen los nuevos Estados. En su estructura política, ya en época histórica, se integran grupos humanos de diferentes orígenes: vascones, gascones, francos, judíos, musulmanes y todos ellos con sus culturas particulares. La búsqueda de la más amplia y sólida base para la lectura del fenómeno político nacionalitario en Vasconia-Euskal Herria, tiene que efectuarse sobre la  mejor interpretación posible de los diferentes elementos sociales, culturales, políticos y económicos. Cualquiera de ellos aisladamente difícilmente puede configurar a la nación. El sistema jurídico conformado por todo el entramado de sus instituciones al completo, constituye en su conjunto, la estructura jurídica llamada Estado. En el caso de los vascos el único sistema jurídico, que realmente ha existido, es el Estado navarro, o Reino europeo de Navarra.

En la escala de la jerarquía jurídico-política que conforman los diversos entes en los que se organizan las diferentes comunidades humanas, figuran en su cúspide los estados, después las naciones, repúblicas, etnias, regiones, provincias. Según sea la calificación que se le dé a una colectividad humana, ésta se traducirá inmediatamente en una consecuencia jurídico política, tanto en su organización interna como en el grado que pueda  alcanzar  en su reconocimiento  exterior e internacional.  No  resulta  lo  mismo, jurídicamente hablando, referirse a una etnia que a un estado. En el caso vasco, se puede mantener simultáneamente la referencia a la denominación étnica: Euskal Herria, o a la que se refiere a su organización estatal: Navarra. En ambos casos, las connotaciones jurídico  políticas son bien diferentes. No tienen  los mísmos efectos jurídicos el reconocimiento del funcionamiento de un estado que la constatación de la existencia de una etnia. El Reino de Navarra fue uno de los Estados europeos que resultó antijurídica  y violentamente asfixiado por dos Estados vecinos a lo largo de los siglos XVI y XVII y desmantelado progresivamente por los mísmos hasta el siglo XIX. La existencia de este largo proceso antijurídico resulta hoy de una importancia cláve a la hora de dar solución a los problemas actuales. Navarra es la denominación de las estructuras jurídicas que crearon los vascos, por ser el único Estado propio que aquí existía.

El territorio es el soporte físico donde se ejerce la jurisdicción por el Estado. El sistema jurídico estatal exige la territorialidad. En el Estado europeo de Navarra desde la alta edad media se halla en vigor el “ius soli”, así nuestro código civil, o Derecho privado, se aplica en toda Navarra y lo mismo ocurre con el Derecho público.

2.- La polémica sobre el modelo territorial.

2.1.- Federación, Confederación: Tensión inevitable: “ESTADO O ESTADOS”.

Navarra a partir del siglo XIII sufre grandes amputaciones territoriales. En los territorios desgajados, las potencias anexionistas al objeto de consolidar su dominio favorecieron el surgimiento de regímenes neoforales y la ilusión de tener fueros, en el campo del Derecho Público desconexiados y sin relación estructural con el sistema jurídico nacional propio, con el único objetivo de fortalecer la supeditación a la Corona ajena o Estado extranjero. No les falta razón a los que sostienen que la foralidad sobre todo en el Derecho Público surgida bajo la Corona de Castilla no es auténticamente nacional, aunque se trate de un fenómeno jurídico político específico dentro de la Corona de Castilla que define a este período histórico. Sin embargo, una vez conquistado el resto de la Navarra Cispirenaíca,  la foralidad en su conjunto a partir del siglo XVIII adquiere un sentido político nuevo de resistencia a la absorción  y en Navarra de defensa  de  los restos del sistema jurídico nacional.

2.2.- El modelo en la CAV: Análisis de la LTH: “EL ESPEJISMO DE LA FORALIDAD”

La  consentida  foralidad de  las  provincias  vascongadas,  bajo  una   estrategia de dominación por el Rey de Castilla, es alentada por la Corona de Castilla para fortalecer las nuevas posiciones adquiridas por la fuerza e impedir el agravio comparativo y nace principalmente como valladar contra el Estado nacional vasco de Navarra. Sí que hubo un Derecho público en vascongadas, aunque el poder real castellano, ambiguamente interesado, siempre tuvo presente su dominio jurídico-político. Sin embargo, dicha foralidad adquiere a partir del siglo XVIII un planteamiento defensivo y de resistencia contra los proyectos uniformistas de la Corona española. Ni por su estructura ni por su contenido ha podido alcanzar la consideración de un sistema jurídico. Hoy a grandes rasgos existen por un lado la vía autonómica constitucional y por otro la foral. Sin embargo, desgraciadamente no se tuvo en cuenta el modelo del Estatuto del Estado Vasco, redactado por Eusko Ikaskuntza en 1.931, cuyo contenido buscaba la sistematización y síntesis de la aportación jurídica vasca con las técnicas constitucionalistas contemporáneas.

2.3.- El debate sobre el modelo: ¿carácter nominal o sustancial?: “NACION Y ESTADO, LA DISTORSION”.

El elemento cultural étnico se fue imponiendo en el movimiento nacionalista vasco desde hace unos cien años como el fundamento de la nacionalidad. El desenfoque nacional de los vascos se ha producido por la maximización de los factores étnicos en detrimento de los elementos integradores de la nación: el sistema jurídico estatal propio, la cultura nacional, la territorialidad, las lenguas nacionales, la evolución histórica, la convivencia y la tolerancia cívica, los recursos económicos y los intereses colectivos. De los varios ámbitos políticos existentes, solo en la CAV y en Navarra se reconocen justificantes  nacionales. Pero mientras que la CAV busca su legitimación fundamentalmente en la supervivencia de la lengua vasca y en la defensa de sus señas de identidad cultural, Navarra la sustenta en el devenir y continuidad de su identidad histórica jurídico-política. Ambos planteamientos están avocados a una síntesis en el Estado nacional de Navarra-Euskalherria.

La Constitución y los Estatutos de Autonomía ponen muchos obstáculos al funcionamiento real de nuestro sistema jurídico. Al llamado derecho autonómico no se  le puede denominar con propiedad sistema jurídico vasco.

3.- La integridad territorial

3.1.- ¿Problematización?: “LA TERRITORIALIDAD DE LOS ESTADOS NACION EUROPEOS”.

Es necesario llevar al ánimo del conjunto social la convicción de que la solución a los problemas crónicos que padece, pasa por la recuperación por los ciudadanos de la soberanía de su Estado.  La Soberanía de Euskal Herria, implica la reconstrucción de las estructuras y de las instituciones de la globalidad del sistema, comprendidos todos los aspectos metodológicos: culturales, económicos, sociales y políticos. Es, precisamente, la patología que padecen una buena parte de las instituciones del sistema, la causa del estancamiento en que nos hallamos. Por ello, es preciso renovar, recuperar y revivir a todos los órganos del cuerpo socio-político. Concretar con nitidez cuáles son las instituciones a sanar, pero que están en condiciones de cumplir su cometido imbricadas en el conjunto del sistema jurídico.

No es que seamos una “nación sin estado”, según el término al  uso, sino que nuestra Nación es un Estado, secruestrado por otros Estados. Nuestro Estado también es la Nación. Pero  lo determinante desde el punto de vista jurídico es que es un Estado. El único Estado que han tenido los vascos en su historia. Sí  es exacto que Navarra es el Estado de la Nación vasca, pero sobre todo que quien ha conformado, para el Derecho, históricamente la Nación vasca, es la existencia del Estado navarro. Navarra, con el concepto Reino,  es sinónimo de Estado. Nuestro Estado, es nuestro sistema. El estado es realmente la nación, aunque el romanticismo la  haya idealizado  sustentando  lo contrario.

3.2.- Las tendencias europeas: Euroregiones: “ EL ESTADO-REGION EUROPEO”.

Se puede constatar la gran contradicción que  supone aceptar la justificación histórica, en menor o mayor medida, para la existencia jurídico política de la CAV y de Navarra, basándolas en sus derechos históricos originarios y, en cambio, negarse a dar valor alguno, y ocultar la base histórica y jurídica,  a la relación entre las tres regiones históricas de la antigua Vasconia: Navarra (o Vasconia nuclear), Aquitania (o Gascuña) y la CAV (actuales vascongadas marítimas), sin olvidar que el sistema jurídico vasco  por antonomasia es el que conformó el Estado de Navarra, cuyas instituciones perduraron en aspectos sustanciales  hasta la primera mitad del siglo XIX.

Al Estatuto europeo de la comunidad cultural se trasladarían o devolverían competencias hoy comunitarias, estatales y autonómicas. Las competencias culturales las transmitirían al Consejo de la cultura previsto en un Estatuto europeo. Las competencias político-económicas podrían permanecer  en las actuales administraciones.

3.3.- Las premisas: reconocimiento mutuo, creación de redes económicas, sociales…: “EL RECONOCIMIENTO DE NAVARRA COMO EL ESTADO EUROPEO HISTORICO DE LOS VASCOS Y SU TRADUCCION ACTUAL”

Es necesario un gran esfuerzo de encuentro y difusión cultural para redescubrir el acervo nacional y su profundo sentido europeo. Creación del Consejo de la Cultura que tenga competencias en la  reglamentación y la ayuda  pública en materia cultural, y por cultura es preciso comprender tanto el derecho civil, como las escuelas, la investigación, los  media (radio, televisión, prensa), el cine, los museos, las academias, etc. Se trataría propiamente más de una devolución cultural que de una transferencia.

En los aspectos económicos y sociales desarrollar plenamente  las posibilidades de la Comisión Permanente Institucional del Protocolo de Cooperación Transfronterizo Aquitania-Euskadi-Navarra.

3.4.- ¿Énfasis en la integración institucional, política?- Hacia el Hirurak bat?: “EL EJERCICIO DE LA SOBERANIA TERRITORIAL”.

La autodeterminación es el procedimiento jurídico para obtener el reconocimiento internacional del derecho a la soberanía nacional y por tanto a la territorialidad,  o el proceso declarativo que concluye con el veredicto, estimativo o no, del derecho a la independencia.  Existen dos casos: uno, el que reconoce la existencia previa del derecho y otro, el que crea el derecho. En el primero se trata de recuperar la soberanía nacional perdida y en el segundo de crear “ex novo” la soberanía nacional. De ello se deducen importantes consecuencias, no tienen el mismo contenido y significado la autodeterminación en el caso de un pueblo que recupera su soberanía nacional estatal arrebatada por otra u otras potencias, que el pueblo o la comunidad que sin haber tenido la soberanía nacional ni por tanto un estado nunca, tiene que decidir por la creación y constitución de ese derecho a ser un estado. En el primer caso se trata de un efecto declarativo, con efecto “ex tunc”, desde que se inicia el proceso, que es, desde cuando las instituciones democráticas nacionales deciden legítimamente recuperar y ejercer su soberanía nacional, aunque sean luego ratificadas por  referéndum. En cambio, la autodeterminación tendrá un efecto constitutivo, cuando la sociedad decide mediante referéndum ejercer el derecho a acceder a la soberanía “ex nunc”. El tribunal  sentenciador es la  comunidad internacional que sanciona la validez o no del proceso y su resultado. Aquí es donde la existencia previa  de la soberanía nacional y por tanto de un estado, adquiere todo su valor, ya que son los hechos y la prueba que demuestran que un pueblo tiene derecho a recuperar la soberanía nacional y el estado de que fue forzadamente privado.  La preexistencia de la soberanía nacional posibilita “ad intra” una toma de conciencia comunitaria pluralista y heterogénea, única forma posible de aquilatar todas las voluntades en una nación. El pluralismo cultural, lingüístico, ideológico, etc. cuyo crisol unificador son las instituciones de la nación. A su vez, esta autoafirmación jurídicamente manifestada abre el reconocimiento preceptivo por los demás Estados.

El proceso de la recuperación de la soberanía nacional y por lo tanto de la integridad territorial exige un acuerdo de la Asamblea representativa de la voluntad nacional, que debiera considerar el discurso siguiente: Navarra con la forma política de histórico Reino europeo, es miembro de pleno derecho de la Comunidad de Estados que tradicionalmente han configurado Europa y que ahora construyen la Unión, cuyo primer proyecto fue impulsado por el Rey de Navarra Enrique III en 1.598 que buscaba constituir una confederación que acabase definitivamente con las guerras y conquistas en Europa, para lo que ya había preparado el camino promulgando por primera vez en la historia “la libertad de conciencia” con el Edicto de Nantes. Ante la culminación y superación de una etapa de parciales y forzadas privaciones de la soberanía política y de suplantaciones institucionales, Navarra retoma su andadura como artífice europea libre y soberana. El sistema jurídico estatal de Navarra, está integrado por sus instituciones legislativas, ejecutivas y de la administración de justicia, y se halla amparado por su Constitución Histórica, desarrollada en el conjunto del ordenamiento y en el acervo de la cultura jurídica navarra. La recuperación de la soberanía sobre su sistema jurídico es una necesidad inalienable de Euskal Herria,  única forma de salvaguardar  suficientemente los derechos  e intereses individuales y colectivos, como son los sociales, culturales, económicos y políticos. Reiteramos la aplicación del laudo arbitral de Londres de 6 de Marzo de 1.177 para los límites de Navarra con el actual Estado español y el Tratado de Blois de 18 de Julio de 1.512 con Francia. Por todo ello se deben considerar nulas sin valor ni efecto alguno, las siguientes disposiciones, que atentan forzadamente contra su soberanía: Acta de las Cortes de Castilla de 7 de Julio de 1.5l5, Leyes de las Cortes Españolas de  25 Octubre de 1.839 y 16 de Agosto de 1.841; Edicto de Luis XIII de Francia de 20 de Octubre de 1.620 y Ley de la Asamblea Nacional Francesa de 8 de Octubre de 1.789, en lo que atañe a Navarra. Deberán quedar asímismo derogadas cuantas disposiciones navarras y vascongadas supongan una recepción de las normas españolas y francesas que conlleven una contradicción con la Constitución histórica y el ordenamiento jurídico de Navarra.

Publicado por la FUNDACIÓN SABINO ARANA