Bernardo Estornés Lasa en el centro del pensamiento nacional

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Bernardo Estornés Lasa ha encarnado algo que resulta ciertamente escaso entre nosotros y que es  fundamental en toda nación: la visión del mundo desde nosotros mismos, es decir, la centralidad nacional.

El nacionicidio que padece la sociedad de la que formamos parte, al verse privada de sus instituciones políticas soberanas, conlleva la subsiguiente minoración y marginación del conjunto nacional, tanto en su aspecto cultural como en el político, pues esta nación ha pasado de disfrutar la centralidad de la soberanía a padecer la periferia de la dominación.

Bernardo Estornés fue consciente de la gigantesca impostura historiográfica a la que ha sido sometido este pueblo, así como de la terrible postración de su memoria intelectual, lo que obliga a esfuerzos sobrehumanos para conocerla. De ahí su entrega desde muy joven a la investigación y a la divulgación, publicando con gran precocidad, sin haber cumplido los veinte años, “Erronkari”, historia del Valle de Roncal.

Halló la centralidad en la Vasconia de los siglos V al VIII y la consolidación de la territorialidad y de la soberanía política en el Reino de Pamplona y, luego, en el de Navarra, al mismo tiempo que lo iban haciendo los demás estados europeos.

Bernardo Estornés ha logrado recoger el testigo de los intelectuales nacionales de la Asociación Euskara de Navarra (Campión, Iturralde, Oloriz, Olabe…) para entregarlo enriquecido y actualizado con las aportaciones de los nuevos descubrimientos, uniendo la cultura étnica con la cultura nacional social y política. Y lo ha hecho a través de su ingente, solitaria y titánica labor editorial, realizada tanto antes como después de la Guerra, y que incluye la monumental Enciclopedia General ilustrada del País Vasco. Justo es recordar que durante muchos años contó con la compañía de su hermano Mariano, también insigne escritor.

Obras como “Orígenes de los vascos” e “Historia general de Euskal Herria” son trascendentales para la tan necesaria recuperación de la memoria nacional. Y es preciso que nos pongamos en el pellejo de aquellos años cincuenta y sesenta, cuando no había nada de nuestra cultura en las librerías, para valorar en su justa medida la labor de Bernardo Estornés. El consiguió, prácticamente en solitario, que varias generaciones de la posguerra pudiéramos acceder al conocimientos de la cultura nacional vasca.

La actual tarea de construcción de una “inteligentsia” nacional, absolutamente imprescindible para la recuperación de la soberanía, será deudora de Bernardo Estornés. Esta aportación debería facilitar la recuperación de la centralidad nacional en las actuales instituciones académicas del país.

Por todo lo dicho, la obra de Bernardo Estornés Lasa estará siempre en el centro del pensamiento nacional de la comunidad cultural, Euskal Herria, y de la nación política, Navarra.