En el día de la patria navarra

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En el día de la patria navarra

            El significado de patria, en la antigüedad, representaba algo tangible, cercano y práctico. El concepto patria es de tradición romana, fue haciendo referencia al conjunto formado por Roma, el territorio, el Estado y el pueblo romano. Es un concepto distinto al de nación y gens. La idea de patria se refiere al Estado, no por ser los dos iguales, sino por formar el segundo el ser jurídico que encarna la primera. Por eso la evolución histórica de la patria es la misma que la evolución del Estado. En la antigüedad el Estado era la ciudad y también la patria, los individuos se identificaban vitalmente con el pueblo y la ciudad, pero con el Estado nación se identifica con la patria. La divisa del pueblo ateniense: “El oráculo más cierto es el que ordena defender a la patria”. Voltaire: “si la rebeldía es sacrílega contra un padre o contra una madre, lo es más aún contra la patria”. El más humano de Cicerón: “la patria es aquel lugar donde se está bien”.

           Las fuentes documentales navarras tienen plasmado este concepto donde se aprecia ya un sentido político de sociedad nacional, en las que confluyen patria, pueblo, nación y estado. Así “pro libertate patria gens libera state” -por la libertad de la patria (Estado) que el pueblo (nación) permanezca libre-, “honor a Dios y libertad a la Patria” -inscripción en la campana de Nájera-, “secundum morem patrie” -según el derecho patrio -. Todas esas referencias son de carácter jurídico-político y enfatizan en la afirmación y defensa de la propia nación Estado.

             Escocia, Gales, Irlanda e Inglaterra, naciones insulares atlánticas, mantienen en su historiografía que ya habían surgido en la llamada Edad Media con una conciencia social clara de nación, en lo que contradicen frontalmente a los que sostienen que la nación surge en 1.789. Iguales datos existen para Navarra, cuyo origen también se remonta a la denominada alta Edad Media. La carta remitida por el Emperador romano Honorio a las milicias de Pamplona el año 408, animándoles a hacer frente a los invasores germanos, fue considerada durante siglos como texto legitimador de centralidad, territorialidad y poder propio, con respecto a los nuevos pueblos europeos, francos y visigodos, y en la conformación del Reino de Pamplona, como lo prueba la presencia de dicho documento inserto en el Códice de Roda, confeccionado el año 992. Hoy en Europa occidental hay dos veteranos Estados que dejaron de ser soberanos en el siglo XVII, pero que no renuncian a volver a ser actores de la unidad europea, estos son Escocia y Navarra.

           Los santos  patronos nacionales surgen entorno a las intrincadas circunstancias de la génesis de las naciones europeas, en las que la Iglesia tuvo una participación importante y en algunos casos decisiva. San Patricio en Irlanda, Veda el Venerable en Gran Bretaña, San Jorge en Cataluña, San Luis en Francia. Aquí los hubo también numerosos y variados: San Millán, Nunila y Alodia, San Miguel, San Fermín, San Saturnino y Javier. Se implantan en distintas épocas y obedecen a sucesivas coyunturas políticas que van de los siglos VI al XVII.

          Por acuerdo de las Cortes de Navarra en el siglo XVII Javier desbancó parcialmente a San Fermín, que se quedó como copatrono también de toda Navarra. Javier, haciendo abstracción de sus condicionantes por nacimiento -familia agramontesa- y por ser Santo de la Iglesia católica -patrono de las misiones-, es un personaje que cuenta con buena imagen y popularidad contrastada, que se basa en su comportamiento y forma de ser, tan diferente a la de Ignacio de Loyola. Quizás por eso Javier, además de serlo de Navarra, es patrono de los dantzaris, de los pelotaris y del euskera.

         Existe todavía la carencia muy considerable de una clara referencia a la ciudadanía nacional navarra, que fue temprana realidad. No se debe olvidar que tan importante o más que el lingüicidio es el nacionicidio, ambas consecuencias directas de la conquista y la dominación. La reivindicación de los derechos de la comunidad cultural lleva aparejada de forma ineludible la recuperación de la sociedad política, que para euskal herria es la nación, la patria o el Estado, de Navarra. A estos efectos tan navarros son los territorios del “seiak bat” y los del “laurak bat”, como los que ahora solo se les llama navarros. Todos los vascos somos políticamente navarros. Navarra es el Estado nación europeo que puede garantizar constitucionalmente los derechos humanos de todos los navarros: sociales, culturales, económicos y políticos.

          Es necesario que, en toda sociedad que quiere ser más libre y democrática, al menos un día al año, se ponga en el centro del acontecer público la reflexión sobre la cuestión pendiente que más influye en la vida de una sociedad, y no es otra que el preciado valor de la libertad individual y colectiva, consustancial con la soberanía nacional, plural e integradora, pues Navarra es de todos. Se trata de rehabilitar Navarra, ya que es nuestra verdadera sociedad política.

             Tenemos este domingo la oportunidad de celebrar como todos los años el 3 de Diciembre, el día de Navarra, reuniéndose los que lo deseen frente al Monumento a los Fueros a las 12 del mediodía, alrededor del lema elegido para este año por la plataforma Orreaga: “gure kultura defenda dezagun”.