Navarra decide

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EDITORIAL (Web: Nabarralde.com, nº 1)

 

Ahora hay quienes mienten, cuando dicen respetar la voluntad de los navarros, sin injerencias para decidir, proclamándose al mismo tiempo garantes de ello, pero comenzando por dividir a esta sociedad en navarros y vascos. Sin embargo, para que los vascos podamos decidir, tiene que ser en Navarra. Sin Navarra no existe territorialidad, soberanía ni autodeterminación posible, ni por lo tanto el poder ejercer nuestros derechos, entre ellos los culturales y lingüísticos. Es una gran patraña querer confundir al pueblo vasco, vendiéndole la moto de la “cosoberanía”, o del “pacto foral”, que en la práctica es la subordinación a España y a Francia, a sus respectivas sociedades políticas y a sus particulares culturas. Tanto quienes sacralizan el status “foral” de 1841 como los que propugnan un pacto de cosoberanía, a pesar de sus diferencias, coinciden en la subordinación a los Estados vecinos, y sobre todo en impedir que esta sociedad, en su conjunto, recupere y ejerza su estatalidad navarra. Por lo que,  para que no pueda decidir, están de acuerdo en impedir que esta sociedad actúe unitariamente de forma soberana como Navarra, pues es su expresión política y estatal propia. Navarra en el conjunto de su sociedad -como sujeto político, territorialidad y estatalidad – es quien tiene la capacidad soberana para decidir, no la tienen sus porciones por separado, ya sean provincias, territorios históricos o comunidades autónomas.