Soberanía o subordinación. Entrevista Haria

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Sabemos que está a punto de publicar un nuevo libro. ¿Tiene algo que ver con los anteriores?  ¿Cómo surge la idea de este nuevo trabajo?

El Título ya indica que es diferente “Soberanía o subordinación”, con un subtítulo que lo complementa “No hay democracia sin soberanía”.  Los libros anteriores, sirven para conocer el acontecer histórico, en la cadena de hechos que son imprescindibles para poder hacer un análisis de la sociedad política y civil de este país. La “Navarra marítima”, “Navarra sin fronteras impuestas” y “Navarra Estado europeo” sirven como base firme para este último libro. En “Soberanía y subordinación”, hago un planteamiento novedoso de lo que habitualmente aquí se ha tratado en el campo de la teoría jurídico política. Porque la soberanía no se ha contemplado como concepto básico del análisis de la problemática nacional. Hay que tener en cuenta que sin soberanía no hay democracia. La normativización, proceso de creación de las leyes, debe ser efectuada por la sociedad soberana. Por el contrario, lo que está ocurriendo aquí, es que la sociedad soberana que coincide con la dominante es la que ejerce la soberanía y no la dominada o subordinada. Esa falta de capacidad, para legislar, por privación de ese derecho, implica en la práctica la negación de la soberanía.

¿Cuales son las claves del libro?

Por un lado constatar la realidad de la existencia de una sociedad diferente a las otras sociedades vecinas, pero con la nota característica de la subordinación de esa sociedad a las sociedades que la rodean, fundamentalmente a la española y a la francesa. La afirmación de la existencia de una sociedad que coincide con el conjunto territorial, sin divisiones ni parcelaciones internas. En realidad, hay una sociedad en la que no nos tenemos que parar a poner nombres que la partan, sino que es una sociedad única, una sola sociedad civil.

Otra de las claves del libro es que esta sociedad tiene su propia Constitución, que vive el principio de la constitucionalización, así como durante su devenir histórico. Esto consiste en que los navarros tienen como principios constitucionales que las leyes están por encima del poder y que las libertades son previas a los gobernantes. Son principios de constitucionalización que luego se reflejan en los textos constitucionales, algunos de ellos se remontan a siglos muy antiguos, del XII al XVI. Ya en el XIX, tenemos constataciones actualizadas como la Constitución que utiliza el síndico de las Cortes de Navarra Angel Sagaseta de Ilurdoz y que publica en 1840. Precisamente para afirmar y defender la existencia de una sociedad con su Constitución propia, diferente a la Constitución española, y que tiene el mismo derecho a tener su propia Constitución que la sociedad española, portuguesa o rusa.

Después, viene la territorialidad, que fundamentalmente es un espacio jurídico. Allí donde se aplican las leyes, donde esta sociedad tiene su ámbito de actuación, donde desarrollan sus instituciones, tanto privadas como públicas. Es una territorialidad en la que todos los vascos somos navarros y todos los navarros somos vascos. En realidad lo vasco es una manifestación para designar al ámbito cultural o lingüístico, y lo navarro agrupa el acervo jurídico multisecular que tiene características plenas de estatalidad, de pertenencia a una sociedad soberana, estatal y europea.

La soberanía en realidad es la manifestación del ejercicio de los derechos políticos propios por una sociedad determinada, en este caso la nuestra, que no se deja mediatizar por la soberanía de otras sociedades de su entorno.

De lo que se trata es de recuperar la soberanía, partiendo de la base de que se perdió de manera violenta, para lo que no hace falta pedir permiso a nadie, sino ejercer la propia soberanía. Es un derecho político y humano ejercer y recuperar esa soberanía.

El Estado es otra de las claves, como culminación del conjunto del sistema jurídico de esta sociedad, que es una realidad multisecular en el contexto europeo. El Estado tiene plena vigencia, como se está demostrando en estos momentos a nivel internacional y en concreto en el espacio de la Unión Europea. La estatal, es una construcción jurídica, que posibilita el desarrollo pleno de una sociedad determinada, y de la interrelación entre diferentes sociedades a niveles de igualdad, de relación libre y equilibrada entre las distintas sociedades, sin importar el tamaño de las mismas.