Joaquín del Valle de Lersundi, testimonio de libertad

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Si en nuestros días le encaja a alguien de verdad la condición de hombre libre, por convicción y ejercicio, es a Joaquín del Valle de Lersundi Mendizábal, del que nos queda su insobornable testimonio. Siempre liberal, abierto y tolerante, en todo. Su generosidad contrasta más si cabe ante el egoísmo económico de muchos, que él nunca tuvo.

Fue enemigo implacable de los liberticidas, ya fuesen de corbata o de uniforme. Muy pronto se apercibió, precisamente por ser en 1939, con dieciséis años, ya excombatiente, del carácter reaccionario y asesino del régimen franquista. Ante la oscura problemática que padece la sociedad navarra, dijo: “deberíamos tratar de que la gente se entere de lo que es UPN. No es despertar fantasmas. A los fantasmas no les temen las víctimas como Hamlet, sino los asesinos”.

A partir de los atentados de Nueva York del 11 de septiembre, la BBC se hacía eco de los informes de asociaciones de defensa de los derechos humanos, sobre las detenciones que estaba haciendo Estados Unidos cuando no existían suficientes pruebas sólidas para detenerlos.  Al hilo de ello comentaba: “¿No os resulta conocida esta historia que cuenta la BBC? Suelen decir que España siempre va atrasada, pero estas cosas las teníamos aquí años antes del atentado de las torres gemelas”.

Su ansia de paz le lleva a señalar, “puesto a desear deseo con toda mi alma algo que parece imposible, que se llegue a una paz sin traumas, que se olviden de patriotismos y se busque la libertad y la democracia y se respeten los derechos del hombre, tan olvidados”. Antibelicista, hasta el punto de que, con motivo de la guerra de Irak, no pudo ir a Bagdad como escudo humano porque se suspendió el vuelo de su avión.

Tras comparar las diferencias que hay entre los irlandeses y los británicos sobre el conflicto del Ulster (religiosas, derechos civiles, enfrentamientos étnicos, sociales), afirma,  “ninguno de estos problemas existe entre los nacionalismos estatal y vasco”. “Nuestro problema es, por lo tanto, mucho más simple que el del Ulster. Sin embargo, este es el que está en vías de solución. Es que lo que, en realidad, hace más diferentes ambos casos, es que Inglaterra es un país democrático, con el juego sucio que sea, pero democrático, mientras que, desde que Franco se hizo con el poder en 1936, en España, jamás hemos gozado de una democracia”.

Fue siempre ecologista, especialmente partiendo del intenso y permanente trabajo de campo que realizaba en los estudios geológicos. Su sensibilidad por la cultura humana le llevó a seguir con gran inquietud los sucesos de la Plaza del Castillo y la destrucción de su rico yacimiento arqueológico. Dijo, voy a ir a Iruña y entre otras cosas “quiero enterarme, que nuevos monumentos ha destrozado Príncipe de Viana”.

Muy alarmado por las barbaridades que se hacen entorno a las obras públicas, tenía escrita una “antología del disparate de las obras públicas”, cuyo móvil no desdeñable, por sorprendente que parezca, se halla en los ingresos extra que unos pocos reciben. Crítico y desmitificador de los trasvases, colaboró activamente por desenmascarar las falsedades sobre los mismos, gracias a ello contribuyó decisivamente a su paralización.

Acuíferos, aguas subterráneas, esta alternativa ecológica del aprovechamiento de los recursos hídricos fue uno de sus caballos de batalla. Estuvo desde siempre en contra de la construcción del pantano de Itoiz. Como maestro de la geología le encargaron que explicara el fenómeno de los terremotos.

Joaquín pensaba que Cristóbal Colón pudo ser un navegante de origen gascón, pues en las islas Azores entendió el idioma de unos pescadores náufragos, que le describieron las tierras situadas mucho más al Sur de Terra Nova probablemente en euskera que el sabía, por ello comentó: “Creo que vamos a montar un equipo en amigos del país para ver si completamos la historia de Christophe de Cazenave. Colombe”.

Escribió un ensayo titulado “Yo y la Guardia Civil”, sobre las numerosas anécdotas que a lo largo de su intensa vida, especialmente como trabajador en  investigaciones de campo, le sucedieron con los miembros del citado cuerpo. Al ver en la TV al ministro de Franco, decía, “me encanta ver a Fraga y pensar que tenemos la misma edad, me siento un jovenzuelo”.

Joaquín ha sido una eminencia científica en el campo de lo geología, reconocido internacionalmente, fue profesor del Instituto Geológico y Minero. Se instaló con su familia en Pamplona en 1968, con la intención de trabajar  en la naturaleza con libertad y ejecutar el mapa geológico de Navarra. Así lo concibió y realizó, pero el establisment autoritario no se lo puso fácil.

Publicó numerosos artículos en revistas especializadas, algunas de ellas son, “La hoja de Pamplona: evolución de su conocimiento geológico” Príncipe de Viana 1996, “Tránsito del Terciario marino al continental en la cuenca del Ebro” en Boletín Geológico y Minero 1997, “La enseñanza de la Geología en el País Vasco” y “Contaminación de aguas subterráneas” en el XII Congreso de Eusko Ikaskunta 1995. Siempre joven, hasta sus ochenta y seis años. Hace un año, todavía se ofrecía como ingeniero de minas en un anuncio de empleo. Don Joaquín, además de su formidable obra científica, nos ha dejado sobre todo el imborrable testimonio de su humanidad libre.

Tomás Urzainqui Mina