El vaciado de Derecho y Ordenanzas de los baztaneses

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El vaciado de Derechos y Ordenanzas de los baztaneses

 

El caciquismo, reinante durante los largos años del franquisco, adormeció las instituciones baztanesas. Desde 1979 hubo cierta voluntad de regenerarlas  a través de la participación ciudadana directa en los batzarres y de sus representantes en la Junta General, y en esa dirección fueron los trabajos iniciados aquel año para la consecuente actualización de las Ordenanzas, auténtica constitución del autogobierno baztanés, teniendo presente que son la plasmación jurídico-política de la Sociedad y de la Comunidad baztanesa.

Pero se ha ido imponiendo una tendencia, que lejos de desarrollar los Derechos de los baztaneses y las posibilidades reales de su ordenamiento jurídico, está prioritando el presidencialismo municipal que absorbe las competencias de las Ordenanzas, en detrimento de la Junta General y de los Batzarres, relegando la función de las Ordenanzas a un particularismo de mero reglamento municipal sobre los montes y aprovechamientos comunales.

Con estas “Nuevas Ordenanzas” se ha perdido una oportunidad para la revitalización democrática y el autogobierno del Baztán. El proyecto, de las llamadas “Nuevas Ordenanzas” del Valle, en realidad dilapida el autogobierno local y la participación directa de los baztaneses, además de ser antijurídicas y contrarias al Derecho baztanés y navarro.

En primer lugar es necesario dejar bien claro el papel fundamental  de las Ordenanzas en lo referente a la organización, gobierno, administración y funcionamiento del conjunto institucional del Valle. Sin embargo, al tratar en las “Nuevas Ordenanzas” de la Junta General y de los Batzarres, se ha omitido referencia alguna a sus competencias y funciones y al Ayuntamiento como un órgano más del Valle de Baztán. Nos podemos preguntar cuál es el motivo de semejantes omisiones, en mi opinión se ha querido dar continuidad a una praxis administrativa llevada por el Ayuntamiento en estos últimos tiempos, con una forma de gobernar que cada vez más ignora y arrincona a la Junta General, apartándola de sus verdaderas atribuciones jurídico-políticas, participativas, normativas y de control. Cuando tanto el Ayuntamiento como la Junta General y los Batzarres son órganos del municipio baztanés.

Se han eliminado de las Ordenanzas las más trascendentales funciones de la Junta General, como son la discusión y aprobación de los presupuestos ordinarios y extraordinarios del municipio baztanés. Se ocultan las propias competencias de administrar, custodiar, fomentar y mejorar los bienes y derechos pertenecientes a la Comunidad del Noble Valle y Universidad de Baztán y regular el aprovechamiento y disfrute de los mismos. Se obvia la competencia exclusiva de la Junta General para la aprobación y reforma de las Ordenanzas que son las reguladoras del ordenamiento jurídico baztanés así como velar por el cumplimiento y ejecución de lo consignado en las mismas. La defensa de los derechos de la Comunidad baztanesa a la que representa con amplias facultades tanto en juicio como fuera de él. La Junta General debería hacer el reparto de los fondos a los Lugares, en proporción a los habitantes de los mismos, con un mínimo preestablecido.

El Derecho baztanés en lo referente a la Comunidad del Noble Valle y Universidad de Baztán es un derecho dominical especial, ya que su contenido esencial es el aprovechamiento y disfrute de los bienes comunales por el común de los vecinos del Valle de Baztán, bajo la administración de su Junta General. A la Junta General le corresponde en exclusiva las facultades de disposición, administración, régimen de aprovechamiento y ordenación sobre los bienes comunales del Noble Valle y Universidad de Baztán.

Reduce las competencias de la Junta General a un programático “fortalecer y potenciar” su papel “en todo lo relacionado con el medio ambiente y el uso y aprovechamiento de los bienes comunales” sin una concreción normativa clara. Ignora su papel de impulsar la planificación económica, industrial, agrícola, ganadera y forestal del Valle, la ordenación del territorio del Valle de Baztán y asimismo decidir sobre la concentración parcelaria de las propiedades comunales en todo el conjunto del Valle.

Se difuminan las competencias de la institución básica del Baztán, el Baztarre, no solo la designación del Jurado. La posibilidad de elevar propuestas motivadas de acuerdos a la Junta General. Desarrollar la realización mediante auzolan de obras de construcción, conservación y reparación necesarias para el Lugar, como fuentes, abastecimiento de aguas, abrevaderos, saneamiento, depuración, zonas verdes y jardines, cementerio, fuentes e instalaciones deportivas, afirmado, pavimentación, alcantarillado y arreglo de calles, plazas, paseos y caminos. Organizar las fiestas tradicionales y promocionar actividades culturales y recreativas.

Sobre las demás materias de las que tradicionalmente vengan conociendo los Batzarres de los lugares y aquellas sobre las que la Junta General llega a delegar expresamente del ejercicio de su propia competencia. La disposición de las cantidades que hayan sido atribuidas al lugar.

Oculta toda referencia a la participación directa y real de los baztaneses en sus instituciones, solo habla de “reforzar el papel del Jurado como interlocutor entre los vecinos del Valle y la Junta General, así como dignificar su figura”. Lo concreta en el artículo 18 en el Batzarre “se tratarán aquellos temas que son de interés público tanto a nivel del Lugar como a nivel del Valle de Baztán”.

Son miembros del Batzarre, con sus derechos vecinales inherentes, únicamente los vecinos empadronados. Sin embargo, con un desconocimiento supino de la naturaleza jurídica del Batzarre, la redacción del artículo 19 de las “Nuevas Ordenanzas” dice que, “también podrán participar aquellas personas que sin tener la condición de vecindad posean una vivienda en el Lugar donde se celebre el Batzarre, aunque carecerán de voto”. El Baztarre, en el Valle de Baztán, además de ser un órgano político-administrativo de participación y decisión de los vecinos del Lugar, es también la institución donde descansan los derechos de la concreta comunidad vecinal del lugar inserta en la comunidad general de todos los baztaneses.

Es en el ámbito del Derecho Pirenaico, dónde se halla el fondo jurídico común. La familia se identifica a la Casa y las distintas Casas forman la Comunidad vecinal. Complementario al Derecho de la Comunidad de vecinos, recogido en las sucesivas Ordenanzas, se encuentra un Derecho que aseguraba el mantenimiento de la Casa. Ambos son los pilares sobre los que descansa el Ordenamiento Jurídico baztanés.

El aprovechamiento en mano común está en íntima relación con la institución jurídica de la Casa, que ha quedado recopilada en las Leyes 48, 75, 128 y 377 de la Compilación del Derecho Privado Foral de Navarra. Estas instituciones jurídicas son fruto de las necesidades económicas planteadas por la naturaleza del país y de sus recursos.

Las primeras noticias sobre la Junta General de los baztaneses, son la ”Plega general”, “por todos los vecinos e moradores de dicha tierra del Baztán”. El 29 de septiembre de 1437, “el Alcalde, Jurados y la mayor parte de la Universidad de la Tierra de Baztán, constituidos personalmente cabe el puent de Asco, do es usado e acostumbrado de plegarse a Concejo”.

Las Ordenanzas de 1832 tienen gran trascendencia al ser las últimas, en las que todavía se hallaban en funcionamiento las Instituciones públicas del Sistema Jurídico de Navarra. Las Cortes de Navarra de 1828 y 1829, aprobaron las Ordenanzas forestales, que sin embargo, no tuvieron influencia alguna en la titularidad y la gestión del patrimonio comunal del Valle de Baztán, ni por tanto, en las Ordenanzas de 1832, que habían sido visadas por el Consejo Real, poco antes de la extinción de esta Institución navarra.

La suplantación de las Instituciones públicas del Reino de Navarra en el año 1841, coincide también con la imposición de fronteras estatales, que para el Valle del Baztán supuso cortar las relaciones económicas y humanas tradicionales, de influencia fundamental para la sociedad baztanesa. Los problemas en los faceros y pastos comunes, son contemplados en el Tratado de Fronteras de 2 de Diciembre de 1856 entre los Estados español y francés, que conforman un nuevo estatus y orden jurídico-político.

La política medioambiental forma parte, de lo que hasta ahora se venía llamando y era atribución exclusiva de la administración forestal. El Noble Valle y Universidad de Baztán tiene autonomía en lo referente a la administración forestal de sus Montes y Patrimonio Comunal en todo su ámbito jurisdiccional. Dicha autonomía ha sido respetada desde siempre por los máximos órganos de la Administración Pública de Navarra, -Patrimonio Real, Consejo Real, Cámara de Comptos, Cortes de Navarra y Diputación Foral- a través de sus Resoluciones y Acuerdos. La legislación forestal histórica de Navarra no interfirió en el ámbito competencial forestal comprendido y regulado en las sucesivas Ordenanzas del Valle de Baztán. Hoy la administración forestal se ha convertido en buena medida en administración medioambiental, por lo que esta también es objeto y competencia de las Ordenanzas del Noble Valle y Universidad de Baztán. Esta Comunidad Local Histórica tiene autonomía para regir a través de sus Ordenanzas la administración medioambiental del Valle.

 

Tomás Urzainqui Mina