Proceso soberanista o estatutista

126

Comunicación al Foro I sobre “Análisis y valoración de la propuesta presentada por el Lehendakari Juan José Ibarretxe para la Normalización Política y la Convivencia”, organizado por Herria 2000 Eliza con ocasión de su veinticinco aniversario.

Bilbo, 7 de marzo de 2003

SUMARIO

1.- ANÁLISIS DE LA PROPUESTA DEL LEHENDAKARI SOBRE UNA INICIATIVA PARA LA CONVIVENCIA PRESENTADA ANTE EL PARLAMENTO DE LA C.A.V. EL 27 DE SEPTIEMBRE DE 2002. “PROPUESTA DEL GOBIERNO DE LA CAV PARA LA NORMALIZACION POLÍTICA Y LA CONVIVENCIA”.

1.1.- Objetivos del Plan

1.2.- Pilares del Proyecto

1.3.- Bases de la Propuesta

1.4.- El contenido del nuevo Pacto

1.5.- Los instrumentos

1.6.- Las  fases del proceso

1.7.- Hasta ahora  no se dice nada de …

2.- LA RESPONSABILIDAD ACTUAL DE NO PONER EN MARCHA EL PROCESO SOBERANISTA

2.1.- Sin soberanía ni la sociedad ni los ciudadanos tienen derechos

2.2.- El estatutismo es la negación de la soberanía y por lo tanto de todos los

derechos

2.3.- Propuesta de rectificación soberanista

2.4.- Adecuación soberanista del proceso propuesto

1.- ANÁLISIS DE LA PROPUESTA DEL LEHENDAKARI SOBRE UNA INICIATIVA PARA LA CONVIVENCIA PRESENTADA ANTE EL PARLAMENTO DE LA CAV EL 27 DE SEPTIEMBRE DE 2002. “PROPUESTA DEL GOBIERNO DE LA CAV PARA LA NORMALIZACIÓN POLÍTICA Y LA CONVIVENCIA”

1.1.- Objetivos del Plan:

La alternativa se basa en los dos objetivos que el Sr. Ibarretxe explicitó el 25-10-2001 ante el Parlamento de la C.A.V., es decir un año antes y sin que se hubieran celebrado las comparecencias ante la Comisión de Autogobierno del citado Parlamento:

Objetivo 1.- “El respeto a los marcos jurídicos y políticos construidos por voluntad de la sociedad vasca”. ¡Ojo¡ pues a continuación en punto y seguido dice que es lo que entiende por eso: “Esto es, el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika”.

Objetivo 2.- “… derecho legítimo … cambio y actualización del vigente marco de autogobierno…”. De seguido el Sr. Ibarretxe nos dice que entiende por ello. “Esto es, el derecho de la sociedad vasca a plantear un nuevo marco político para la convivencia”.

A continuación y tras oír a la Comisión de Autogobierno resume los dos apartados anteriores en: “el cumplimiento íntegro del Estatuto y la formalización de un nuevo Pacto Político para la convivencia”. Esto último más adelante el Sr. Ibarretxe dice que lo harán “utilizando los instrumentos y las potencialidades que contempla el propio Estatuto de Gernika”.

Después explicita que “se trata de construir un nuevo proyecto de convivencia basado en la libre asociación y en la soberanía compartida y no en la subordinación y en la imposición de una determinada visión del Estado, al margen de la voluntad del Pueblo Vasco”.

Todavía concreta más el objetivo final de su Proyecto: “un Pueblo con identidad propia, con capacidad para establecer su propio marco de relaciones internas y para incorporarse por libre asociación a un verdadero estado plurinacional”.

Recuerda que el 12 de julio de 2002 el Parlamento de la C.A.V. aprobó “iniciar la elaboración de un nuevo pacto político con el Estado que responda a las aspiraciones mayoritarias de la sociedad vasca, libre y democráticamente expresadas”.

1.2.- Pilares del Proyecto:

Los tres pilares del proyectado nuevo pacto con el Estado español son:

a) Identidad propia del Pueblo Vasco “en el conjunto de los Pueblos de Europa”. Dicha identidad se concreta sólo en que “es depositario de un patrimonio histórico, social y cultural singular” que pertenece a los ciudadanos/as únicamente del zazpiak bat, “situados a ambos lados de los Pirineos”, será en los Pirineos y circumpirineos.

En dicha, llamémosla, definición se hurta el acervo político, la estatalidad, el Estado-nación propio, no creemos que sea un olvido no premeditado.

Únicamente hace referencia a “Vasconia, Reino de Navarra” como denominaciones del “ámbito geográfico en el que se ha asentado el Pueblo Vasco a lo largo de la historia”, despojándolas de su significado nacional y estatal, poniéndolas además al mismo nivel que las denominaciones que han surgido ya cuando se había negado la existencia de dicho Estado navarro por España y Francia, así “Euskalherria, País Vasco-Navarro, Euskadi o País Vasco”, nombres con restringida y minorizada connotación cultural, lingüística, étnica e incluso folklórica.

El pueblo Vasco, según la propuesta del Sr. Ibarretxe, se estructura solamente “en tres realidades jurídico-administrativas y en dos estados”. Esta cegata apreciación es fruto de considerar las “siete provincias” como estructuras territoriales originarias y no lo que realmente son la arquitectura de la dominación extranjera sobre el Estado de los vascos, fruto de las conquistas militares, particiones arbitrarias y sumisiones impuestas.

b) “Que tiene derecho a decidir su propio futuro” y no porque el Parlamento de la C.A.V. lo “aprobó por mayoría absoluta en el año 1.990, y de conformidad  con el derecho de autoderminación de los Pueblos, reconocido internacionalmente,…” ni porque los Pactos internacionales que los reconocen hayan sido ratificados por el “Estado español, mediante instrumento de  ratificación del 13 de abril de 1.977”. Sino porque la sociedad navarra/vasca en uso de las condiciones vitales de: soberanía, democracia y libertad, exige el inmediato respeto de su Estado nacional y el cese de la ocupación por los Estados español y francés.

Solo falta voluntad política en el Sr. Ibarretxe para ello.

c) Respeto del derecho de los ciudadanos/as “de los diferentes ámbitos jurídico-políticos en los que actualmente se articula” el Pueblo Vasco. A los ámbitos citados no les podemos reconocer legitimidad alguna por ser estructuras particionistas y de división de esta sociedad, es únicamente a esta sociedad a la que le corresponde el derecho de libre disposición. Otra cosa muy distinta es que la sociedad navarra/vasca pueda utilizar los marcos administrativos y jurídico-políticos, impuestos para dividirla, como instrumentos para ejercer su legítima soberanía en el proceso de recuperación de su Estado soberano.

1.3.- Bases de la Propuesta:

La formulación de la “propuesta” se plasma en tres bases:

a) Se identifica el “Pueblo Vasco en confusos parámetros de “un patrimonio histórico, social y cultural singular” obviando o mejor ocultando toda referencia a su cultura política, soberanía, estatalidad, sociedad política, o Nación Estado propio. “Pueblo Vasco” queda reducido a la condición de entidad humana minorizada, a categoría étnica y a lo sumo como comunidad cultural. En esa nebulosa de “Pueblo Vasco” se quiere sostener con evidente fraude un parcial “ámbito de decisión” que además se identifica con una demarcación administrativa autonómica española, “la Comunidad Autónoma Vasca”.

b) Se afirma que la propuesta se fundamenta, nada más y nada menos, “en virtud de nuestra soberanía originaria”. Nuestra soberanía originaria, implica el reconocimiento de la sociedad soberana que tiene su propio Estado Nación Soberano. Sin embargo, no es así, pues, con evidente mala fe y clara voluntad de engañar, se pretende dar una legitimación a la Constitución española, con el subterfugio de que ésta, aunque sea imposible, reconozca la soberanía originaria “¿nuestra?” “¿del pueblo vasco?”. Reconocida, según el Sr. Ibarretxe  “en base a la vigencia y actualización de nuestros derechos históricos preexistentes, recogidos explícitamente en la Constitución española”. Otra vez el mito del “pacto político” y la ocultación de la conquista militar, la ocupación,  la dominación y la negación de nuestro Estado propio.

c) La tercera base de la propuesta es “la disposición Adicional del Estatuto de Gernika y del Acuerdo del Parlamento Vasco de 1.990, por el que se proclama el Derecho de Autodeterminación del Pueblo Vasco” y ahora viene el punto culminante de la propuesta “planteamos al Estado español un nuevo Pacto político para la convivencia, basado en el reconocimiento de nuestra identidad nacional y en la libre asociación a un estado plurinacional” “una nueva etapa de relación con el Estado español sobre la base de un nuevo estatus de libre asociación”.

Todo está basado en el nuevo reconocimiento de la legitimidad del Estado español para que a su vez este reconozca en su seno la plurinacionalidad y por tanto la existencia de otras “nacionalidades” españolas.

Ignora esta propuesta que la única legitimidad democrática para decidir la tiene la Sociedad navarra/vasca nunca el Estado grannacional dominante.

El proyecto de Pacto de la propuesta está dirigido a impetrar el reconocimiento de algunos derechos que son intrínsecos y propios de esta nación dominada, pero por el Estado que la sojuzga y la domina, continuando la minorización y dependencia de nuestra sociedad.

Gran error o ignorancia es confundir legitimidad con mayoría, soberanía con autonomía, internacional con plurinacional, poder de disposición con elecciones. Así “planteamos que se reconozca, con toda naturalidad la nacionalidad vasca, a efectos jurídicos, políticos y administrativos”. Evidentemente no se trata de una Nación soberana con su propio Estado.

Una iniciativa para la convivencia”. Este es el bonito eslogan con el que titula el Sr. Ibarretxe su propuesta. Parece referirse a la convivencia interna y externa de nuestra sociedad. Pero en ningún momento plantea, ni tan siquiera lo pretende, buscar las raíces de la llamada falta de convivencia. Plantear el origen del conflicto y aún mencionar la mera existencia del mismo tampoco es considerado en la propuesta.

Una propuesta que hipotéticamente podría ser soberanista, deja de serlo porque el objetivo final es un nuevo Pacto de asociación en un Estado plurinacional español. Es decir, el objetivo no es recuperar la soberanía plena ni tan siquiera la obtención de una supuesta cosoberanía que jamás podrá caber en la Constitución española, ya que pase lo que pase dentro del Estado español la única soberanía que habrá será la del pueblo español, que es imposible admita a otro sistema jurídico por encima o al mismo nivel. Si son dos sistemas jurídicos serán dos soberanías, no una cosoberanía o cosistemas jurídicos. Es decir si hay dos personas no puede haber una, ni una copersona, para que haya cosoberanía tiene que haber dos o más entes soberanos. No uno sólo, el Estado español, y el otro de mentirijillas.

1.4.- El contenido del nuevo Pacto:

Se trata de “una profundización de nuestro autogobierno” “sobre la base de partida de las potencialidades del actual régimen de autonomía que establece el Estatuto de Gernika”, “en los siguientes términos:”

“1.- El reconocimiento jurídico de nuestra identidad nacional y el derecho a decidir nuestro propio futuro”. Inmerso en el Estado español ¿plurinacional?.

“2.- La libertad de relaciones entre los territorios de la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral de Navarra”. Este planteamiento insisto niega la existencia de la sociedad nacional navarra/vasca.

Tan navarra es la sociedad hoy integrada en la CAV como la de la CFN. Lo mismo que tan vasca es la sociedad hoy integrada en la CFN como la de la CAV.

Las estructuras político-administrativas de la CAV y la CFN o del Estado francés no pueden imponer ni impedir ni evitar la unidad que conforman los ciudadanos miembros de la sociedad navarra/vasca. Lo contrario, su partición, parcelación u división, es un nacionicidio y genocidio.

“3.- La capacidad de establecer relaciones con los territorios vascos de Iparralde, ubicados en el Estado francés”.

Otra vez el fraude. Los “territorios” ni son ni dejan de ser vascos. No están “situados a ambos lados de los Pirineos”. Pues evidentemente los Pirineos son el espacio geográfico de esta Nación. La sociedad navarra/vasca es la que decide no los “territorios vascos”, ni las entidades locales o autonómicas.

“4.- La configuración de un poder judicial vasco autónomo”. Lo que se propone realmente no es ni tan siquiera lo que se dice en ese enunciado. Pues se aplicarán la misma legislación procesal y “derechos fundamentales” que rigen en el Estado español, y se diseñará un marco jurídico de coordinación y cooperación con el ámbito estatal y también con el europeo. Es decir no se trata de un sistema jurídico con su  poder judicial y administración de justicia propia, sino que formará parte del sistema jurídico español.

Se proyecta una autonomía que sea un remedo de estado cuyo autogobierno tenga los tres poderes legislativo, ejecutivo y judicial, pero integrado en el marco del sistema jurídico estatal español.

“5.- Garantizar la institucionalización política de Euskadi”. Dentro de “una autonomía plena” integrada en el Estado español. Con competencias en “exclusividad en la autoorganización, (de la) seguridad pública, administración foral y local y derecho privado en el ámbito de la vecindad, familia, relaciones patrimoniales, empresa y sociedad civil”. Es decir, un Estatuto de Autonomía muy parecido al denominado de Gernika.

“6.- Preservar nuestra identidad cultural”. Este enunciado recoge la asunción de la minorización, primitivización y marginación efectuada contra nuestra cultura. No se mencionan las causas y las situaciones que han llevado a la lengua y cultura de este País a la postración en que se hallan. Otra vez la supuesta competencia exclusiva también internacional de la cultura y el deporte. Nuestra cultura y deporte así tendrán que estar siempre a la sombra de la cultura y deporte oficial del Estado español. La relación será desigual y de dominación.

“7.- Desarrollar un ámbito sociolaboral, económico y de protección social propio”. Es decir, desarrollar el actual Estatuto de Autonomía, incluyendo “la gestión autónoma” de “los sistemas de relaciones laborales, así como de la previsión, bienestar y seguridad social” con la “solidaridad y cooperación precisas con el Estado” “y con Europa”.

“8.- Garantizar la gestión de nuestros recursos naturales e infraestructuras”. Se habla de la “exclusividad en la gestión” “la titularidad de los recursos naturales y de todas las infraestructuras de comunicación”. Pero se tiene presente que la entidad autónoma es parte del Estado español.

“9.- El establecimiento de un sistema bilateral de garantías con el Estado, que impida la modificación unilateral del Pacto suscrito”. Falta mención a la relación entre iguales, entre entes previamente soberanos, que se respeten mutuamente y que no pretenden injerir en la soberanía del otro, para poder hablar de “Pacto y de un modelo de cosoberanía libre y voluntariamente compartida” para lo que “es preciso establecer un régimen de garantías mutuo”. Si es un Pacto de cosoberanía el régimen de garantías se halla en el Derecho internacional y normas aplicables a los tratados internacionales o de la Unión Europea.

“10.- La facultad de tener voz propia en Europa y en el mundo”. “En todo caso, y de cara a la reforma de los tratados de la Unión para el año 2004, queremos plantear nuestra relación con Europa, a través de un estatus de región o nación asociada”. No existe tal posibilidad, en la UE o estás en la Comisión y en el Consejo o estás en el Comité de Regiones.

1.5.- Los instrumentos:

Para “resolver el denominado problema vasco, si se desea alumbrar un verdadero proyecto de normalización política y de convivencia”. Evidentemente este proyecto tal como está redactado no sirve para ello.

No se habla de que sea un problema político.

El nuevo modelo de relación (con el Estado) que planteamos encaja perfectamente con una interpretación abierta y flexible de la Constitución basada en la plurinacionalidad del Estado, según defienden expertos constitucionalistas españoles”. Es decir, podemos quedarnos dentro del Estado porque los carceleros buenos dicen que sí cabe la libre asociación, la cosoberanía y la plurinacionalidad en la Constitución española. Si es por ellos cabría hasta Portugal, Argentina, Méjico, Flandes, Sicilia, Filipinas y Andorra.

La propuesta del tripatito (PNV, EA, IU), acorde con la sintonía del Pacto de Barcelona, busca, en el fondo y en la forma, una reforma de la Constitución española que refleje la plurinacionalidad en un nuevo Estado español, contando con la esperanza de que determinadas fuerzas políticas españolas, IU y sobre todo el PSOE, estén por la labor en el momento preciso. Otra cosa muy distinta es que el desencadenamiento de las contradicciones hasta ahora soterradas pueda convertir a medio plazo la confrontación política en un proceso soberanista, si se dan las premisas que luego expondremos.

Los fundamentos del proceso: “abierto, flexible, legal y democrático”.

1.6.- Las fases del proceso:

– “Participación social” sólo es unilateral desde el Gobierno.

– “Elaboración y presentación de un borrador de texto articulado”. El Gobierno se “compromete a elaborar y presentar, en el plazo máximo de doce meses, un borrador de texto articulado, elaborado a partir de las bases aprobadas por ésta Cámara”.

– “Contraste político y social, y negociación con el Estado” se abrirá un nuevo proceso con este borrador para su contraste político y social.

– La propuesta definitiva “será objeto de información y contraste con la sociedad vasca” y remitida “al Parlamento Vasco para su tramitación”.

–  A continuación abrir “los procedimientos” “de negociación y Pacto con el Estado”.

– Ratificación en Referéndum: 1.- “del Pacto político alcanzado con el Estado” o 2.- “en su caso, del Proyecto aprobado por el Parlamento Vasco”.

La ratificación del proyecto “se realizará atendiendo a la mayoría democrática de la sociedad vasca, mediante referéndum”. También se dice “sólo a las navarras y a los navarros les corresponde decidir su propio futuro”. Otra vez la infernal dicotomía, sociedad vasca o navarra. Quiénes son los vascos y quiénes son los navarros. Quiénes son los portugueses y quiénes son los lusitanos. Quiénes son los alemanes y quiénes son los germanos. Quiénes son los suizos y quiénes son los helvéticos. Quiénes son los húngaros y quiénes son los magiares. Alto a la impostura, lo primero por ser antidemocrática.

1.7.- Hasta ahora no se dice nada de:

– Plazos para someter a referéndum el proyecto

– La soberanía

– La autodeterminación

– La independencia

– La recuperación del Estado propio

– La integridad y seguridad territorial

– Los Tratados internacionales

– La presencia en las Organizaciones Internacionales UE, ONU, UNESCO, FAO…

– Las indemnizaciones por las guerras de conquista y por la dominación.

– La devolución del patrimonio expoliado

– Las aguas internacionales: marítimas y fluviales

– El espacio aéreo.

– La integración como Estado miembro en el Consejo y la Comisión de la UE.

– La presencia en el Comité de Representantes Permanentes (CRP) de la UE.

2.- LA RESPONSABILIDAD ACTUAL DE NO PONER EN MARCHA EL PROCESO SOBERANISTA

2.1.- Sin soberanía ni la sociedad ni los ciudadanos tienen derechos

El concepto clave es la soberanía. Sin soberanía no puede haber derechos democráticos ni por tanto democracia. Una sociedad sin soberanía no puede ser democrática, pues resulta imprescindible para el ejercicio de los derechos humanos y de las libertades individuales y colectivos.

Sin soberanía no hay democracia y sin soberanía tampoco propiamente una sociedad, o lo que es igual, que, aún existiendo, ésta no es reconocida, es negada y ocultada. Ese es el verdadero problema y no otro.

La falta de soberanía se evidencia en la incapacidad real para normar, para decidir sobre cualquiera de los aspectos que hacen referencia a la propia sociedad, como la imposibilidad efectiva de decidir en toda clase de materias como las políticas, económicas, culturales y sociales.

2.2.- El estatutismo es la negación de la soberanía y por lo tanto de todos los derechos

El estatutismo se basa en un inexistente y por tanto falso pacto político con el Estado anfitrión y dominante, que exige la desmemoria y siempre es desigual con respecto al objeto dominado. Aunque el estatutismo comienza por negar lo evidente: que haya nación dominante y nación dominada. Toda Sociedad con mayúscula, para poder ser democrática, tiene que ser soberana. Cuando una Sociedad es mayoritariamente consciente del problema que padece, es intolerable que se le ofrezcan soluciones ficticias.

Ni es propiamente un proceso soberanista ni secesionista; pues se trata sólamente del desarrollo de una interpretación de la disposición adicional primera de la Constitución española. Es decir, una reforma estatutaria que no cuestiona la Constitución española y consolida su sistema de dominación.

Se ha hablado también de cosoberanía o de estatus de libre asociación, que no son más que otra impostura política. No cabe la soberanía compartida dentro de un Estado. Una autonomía estatutaria, por amplia que sea, jamás será cosoberana con el Estado al que pertenece. Ni tan siquiera en un Estado confederal o federal existe cosoberanía ni estatus de libre asociado con respecto al Poder central.

Hacer caso omiso a la dura realidad -obviando las causas originarias de la dominación por las sucesivas espadas de los Alfonso VIII, Duque de Alba, Espartero o Franco- para fabular sobre una inexistente pluricéfala arcadia democrática que acuerda pactos entre poderes aparentemente diversos de igual a igual, se convierte en un ejercicio de ocultación autoritaria, que vicia de raíz, como no democrática, cualquier proyecto político.

Si se trata de recuperar la soberanía es imprescindible hacer referencia a la realidad estatal propia de los vascos que se concreta en el Estado de Navarra. La difusa categoría étnica de un pueblo, según la actual doctrina del derecho internacional, es conducida hacia soluciones de autonomía política y reconocimiento de derechos culturales como minoría nacional;  en cambio,  si se  trata,  como  en nuestro  caso, de un milenario Estado europeo -conquistado, ocupado y dominado- no cabe otra salida que la recuperación de la soberanía de dicho Estado y su vuelta a la comunidad internacional de Estados. Aquí se trata de dilucidar un conflicto internacional, no interno de uno o dos Estados. Así como una recomposición del tablero de ajedrez europeo en su parte occidental.

La autodeterminación en este país no tiene otro significado que recuperar el elemental estatus democrático de sociedad soberana, que pueda decidir cotidianamente, de forma libre y autodeterminativa, lo que en cada caso le conviene más a sus intereses; y esto sólo se da poseyendo el ordenamiento jurídico del propio Estado, no el de los Estados dominantes.

Falta por completo en la propuesta del Lehendakari Ibarretxe una “conditio sine qua non” de su buena fe, la de formar parte de una nación dominada con su propio Estado hibernado, por lo que con dicha carencia se observan confusiones y contradicciones evidentes.

En cuanto a los objetivos a conseguir con lo propuesto no se sale del círculo vicioso, igual que el dicho de “la pescadilla que se muerde la cola”. El pactismo y el estatutismo no pueden ser referentes. El único referente válido es el Estado soberano propio, negado por España y Francia. Nuestra sociedad sufre el conflicto permanente generado por España y Francia desde hace ochocientos años. El conflicto no surge hace 100 años ni hace 200 años.

Las referencias jurídicas imprescindibles, para saber de qué estamos hablando, se hallan en los actos de fuerza e ilegales que iniciaron la negación por parte de los Estados dominadores de la soberanía, de la legalidad y de la propia estatalidad. Por eso, en todo proyecto sensato, no autoritario, deben figurar las fechas de las ilegalidades internacionales: 16 de agosto de 1.202, 7 de julio de 1.515, 20 de octubre de 1.620, 8 de octubre de 1.789, 16 de agosto de 1.841 y 21 de julio de 1.876, ya que son los momentos concretos en que se ordena la dominación, se cercena la soberanía y se van desmantelando las instituciones del sistema jurídico estatal propio.

Soberanismo versus estatutismo.

2.3.- Propuesta de rectificación soberanista.

La estrategia presentada por el Sr. Ibarretxe ante el Parlamento Vasco en la Navarra Occidental, podría ser válida si de verdad iniciara el proceso soberanista. Lo que exigiría de forma inmediata la fijación del referente estatal propio, pues de no ser así no se saldrá del estatutismo y por lo tanto de los marcos estatales, español y francés. Me remito a mi intervención del 8 de Mayo de 2002 ante la Comisión de Autogobierno con el título de “Recuperación del Estado propio”.

Faltan tres ingredientes para que la propuesta del tripatito tenga eficacia soberanista o de recuperación de la soberanía: a) el referente estatal propio, b) su legitimidad y legalidad y c) la sociedad soberanista. Sin la presencia de estas bases sólo se está dentro de la dialéctica política española. Por lo que es imprescindible oponer formalmente a la falsa legalidad e ilegitimidad que se quiere sustituir, la legalidad y legitimidad que se quiere recuperar y desarrollar. Pero siempre con la acción del conjunto de la sociedad que es realmente la que busca, necesita y ejerce la soberanía.

Falta una ineludible referencia que debe ser previa al Estatuto y a la Ley Paccionada con su Amejoramiento y a sus respectivos incumplimientos. Es decir, la constatación de que esta sociedad, o este pueblo, tiene negada su existencia por los ordenamientos jurídicos de los dos Estados ocupantes. Que primero fue la soberanía con el Estado propio independiente, después la conquista y ocupación y, por último, la vía muerta del pactismo o estatutismo que busca perpetuar la dominación.

Pedir sólo la continuidad y cumplimiento del Estatuto y de la “Ley Paccionada amejorada” es incongruente con la recuperación de la soberanía y con una sociedad democrática. La soberanía, y el proceso soberanista, exige que todas las instituciones (incluidas las estatutarias-autonómicas) estén supeditadas al referente del Estado propio, aunque se halle en trance de recuperación, no a los extranjeros.

Se deben incluir al menos las siguientes referencias:

1.- Inclusión del referente del Estado propio.

2.- El Estado propio fue conquistado, ocupado y dominado.

3.- Esta sociedad ha padecido un proceso de minoración, lingüicidio, partición, primitivización y marginación.

4.- Exigencia de reparación de daños y perjuicios.

5.- Inicio del proceso soberanista.

6.- Recuperación de la soberanía.

7.- Sin soberanía no hay derechos democráticos.

8.- Potenciar Udalbiltza.

9.- Periodo de transición.

10.- Recuperación y reunificación del Estado propio.

2.4.- Adecuación soberanista del proceso propuesto.

1º.- En la fase de “participación social”.

Dar oficialmente, por el Gobierno de la CAV y por su Parlamento y por Udalbiltza, reconocimiento al Foro Social Soberanista en el que de forma abierta, flexible y democrática se reunirán las entidades sociales de todo tipo que manifiesten su voluntad de participar directa y activamente en el proceso de recuperación social de la soberanía, o proceso soberanista.

2º.- En la fase de “elaboración y presentación de un borrador de texto articulado”.

El Gobierno de la CAV conjuntamente con el Foro Social Soberanista elaborará y presentará, en el plazo de doce meses, un borrador de texto articulado que refleje las normas garantizadoras de los derechos de nuestra sociedad soberana.

3º.- En la fase de “contraste político y social, y negociación con el Estado”.

Este primer borrador será sometido, durante cuatro meses, a un amplio proceso de divulgación y contraste social, tras el que se procederá a la elaboración de una propuesta definitiva.

La propuesta será sometida a la aprobación por el Foro Social Soberanista, por Udalbiltza y seguidamente al Parlamento de la CAV y de la CFN en su caso y a la Asamblea de electos de Iparralde también en su caso, antes de los tres meses siguientes.

4º.- En la fase de “ratificación en Referéndum

Se someterá a Referéndum de la sociedad navarra/vasca del proyecto aprobado en la anterior fase por el Foro Social Soberanista, Udalbiltza y el Parlamento, con la presencia de observadores internacionales.

5º.- Se convocará la celebración de elecciones generales para la formación de los órganos de representación de la soberanía social y la Asamblea Nacional, que tendrán como primer mandato la función constituyente como.

6º.- Se negociará un Tratado con el Estado español de desanexión y mutuo reconocimiento de la soberanía, reparto y devolución del patrimonio, indemnizaciones, pensiones, hacienda, comunicaciones, aguas internacionales, espacio aéreo, convenios bilaterales…

Bilbo, 7-3-2003