Continúa la irracional conquista

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Nuevo libro editado por Pamiela, en la colección ¿Qué sabemos de…? con el nº 6, titulado “Continúa la irracional conquista”

Descubrir la larga permanencia del sumo mal que es la conquista. Las sucesivas invasiones armadas tuvieron sus respectivos tiempos de preparación política, ideológica y militar, la posterior ejecución de las conquistas y finalmente el mantenimiento continuado de las mismas hasta hoy. El surgimiento de la infernal subordinación de esta sociedad es debido a las conquistas continuadas, que tienen su origen en la conspiración teocrática de la jerarquía eclesiástica y de la Santa Sede, unida a la ensoñación radicalmente irracional de querer imponer la monarquía castellana y luego católica universal española. Ahí están las raíces de la desorientación que actualmente padece la ciudadanía navarra, en lo referente a su libertad y a sus verdaderos intereses colectivos. La conquista de 1512 coincide con el inicio de la Reforma europea y a la vez se convierte en uno de los motivos renovados de la misma.

La irracionalidad es consecuencia de que la continuada conquista choca permanentemente con las reglas de funcionamiento de una sociedad democrática, sin justificación admisible para ello. La verdadera sinrazón de la exclusión, de la mayoría de la sociedad navarra del círculo de poder que gobierna, se debe a su condición de sociedad conquistada. La actual existencia de la conquista predetermina de manera absoluta el funcionamiento institucional, y la actividad política de la ciudadanía, directamente ninguneada a través del monopolio del poder por el citado grupo clientelar extractivo. El objetivo del conquistador es negacionista, intenta despistar y desorientar a los navarros para continuar imponiéndoles eternamente la subordinación.

Introducción

En 1987, hace 25 años, recordamos el «475 aniversario de la conquista de Navarra», en unas jornadas que tuvieron lugar en Pamplona organizadas desde Eusko Ikaskuntza (que publicó las ponencias), donde tomaron parte José Mª Jimeno Jurío, José Mª Satrustegui, Jon Oria y el que suscribe; allí hablé sobre la «Repercusión de la conquista de Navarra en el campo del Derecho y sistema jurídico propios». El presente libro, de título Continúa la irracional conquista, se verá completado en breve con el libro Desconquista de Navarra, en esta misma colección.

Este libro quiere ser algo más que un nuevo paso contra la negación y el olvido, continuando los trabajos de La Navarra marítima, seguida de La voluntaria conquista, Navarra sin fronteras impuestas, Navarra Estado europeo y Soberanía o subordinación. Es mi intención en las siguientes páginas mostrar al lector la larga permanencia del mal que es la conquista, con la advertencia de que lo grave no es constatarlo sino ocultarlo, comenzando por la génesis del mismo, seguido de su aplicación a los navarros y concluyendo con la exposición de su renovada actividad actual. Las sucesivas invasiones armadas tuvieron sus respectivos tiempos de preparación política, ideológica y militar, la posterior ejecución de las conquistas y finalmente el mantenimiento continuado de las mismas hasta hoy. Analizamos los hechos puntuales y en su conjunto para poder tener una perspectiva lo más certera posible de las sucesivas conquistas que padece Navarra y que afectan gravemente a su sociedad y a su territorialidad.

El surgimiento de la subordinación de esta sociedad es debido a las conquistas continuadas, que tienen su origen en la conspiración teocrática de la jerarquía eclesiástica y de la Santa Sede, unida a la irracional imposición de la monarquía castellana y luego católica española. No se le había dado la importancia que tiene a la presencia constatada de la Iglesia en todas y cada una de las sucesivas conquistas, hasta el punto de que sin la participación del aparato persuasivo de la Iglesia Católica no hubieran sido posibles. Ahí están las raíces de la desorientación que actualmente padece la ciudadanía navarra, en lo referente a su libertad y a sus verdaderos intereses colectivos. El hoy de la sociedad navarra es parte de ese continuo histórico mediatizado por la conquista, con hechos concatenados, que no ha cesado.

Asimismo es de notar el impacto que la conquista de Navarra produjo en el pensamiento y la política europea de la Edad Moderna; repercusión que permanece en los últimos quinientos años y cuyo conocimiento sin duda va a ser de gran trascendencia a partir de ahora. La conquista de Navarra se produce en la época de la Reforma europea y se convierte en uno de los motivos renovados de la misma, como, entre otros muchos, lo señala Thomas Hobbes al denunciar «la injusta transferencia de Navarra» en su obra Leviatán. Superada aparentemente la Reforma europea, sus consecuencias deberían haber desaparecido, pero todavía hay quienes pretenden seguir manteniendo sus efectos.

La continuidad de la irracional conquista constituye hoy el condicionante que más influye en el conjunto de la sociedad navarra, y en cada uno de sus miembros, imponiendo limitaciones de los derechos civiles, sociales, económicos, culturales y políticos. La exclusión de la mayoría de la sociedad navarra del círculo de poder que gobierna se debe a su condición de sociedad conquistada. Poder monopolizador que sostiene ser el defensor de las esencias colectivas de una Navarra irreal, basadas en tópicos y afirmaciones no probadas. La irracionalidad es consecuencia de que la continuada conquista choca permanentemente con las reglas de una sociedad democrática.

La actual existencia de la conquista predetermina el funcionamiento institucional y la actividad política de la ciudadanía, que se concreta en la animadversión a la Navarra real, subordinándola y expoliándola, sin que sirva de excusa que los problemas económicos son imposiciones de la Unión Europea, o se deban a imperativos de la globalización.

No permiten conocer nuestro pasado, planificar libremente los programas de estudio del sistema educativo, organizar el gobierno, controlar la política económica, planificar el futuro, conocer y controlar las finanzas públicas, decidir sobre las prioridades en el gasto público y en la recaudación de los impuestos… es decir, ser dueños de nuestro devenir público y privado.

Los ciudadanos que hoy en día se hallan inquietos y preocupados por la situación que padecen deberán conocer su condición de conquistados para poder cambiarla. Pretender ocultar las diversas fases del proceso conquistador, o aún negarlas, en nombre del respeto a la labor política de generaciones pasadas, o a una aparente normalización, solo contribuye a alargar la duración de un gran problema que es eminentemente político y a dificultar su solución.

El conocimiento histórico, que en la práctica es información contrastada y veraz, hace posible que una sociedad política concreta, como la navarra, pueda tener presente las causas de los problemas de toda índole que ha padecido y que todavía padece.

La pretensión de separar los problemas políticos y sociales del presente de las invasiones padecidas, como la de 1512, busca alejar a la sociedad del conocimiento de sí misma y ocultarle el origen principal de sus desamparos actuales. El objetivo del conquistador es negacionista, tratando de desorientar a los navarros para continuar imponiéndoles la subordinación.

Observamos la inexplicable actitud de los que, desde un pretendido academicismo, desprecian el trabajo riguroso de la investigación histórica. Autores como Jacques Heers y Paul Ricoeur ya desmontaron esta forma de actuar en quienes se convierten en continuadores y colaboradores de la actual conquista.

Índice

0. Introducción. Pag. 9
I. Las conspiraciones teocráticas preparatorias de las conquistas

  • I.1. El cuento visigodo. Pag.13
  • I.2. La realidad liberadora de la batalla de Orreaga y las imposturas sobre Carlomagno y Santiago. Pag. 19
  • I.3. Calumnias, anatemas y excomuniones para preparar las conquistas contra los navarros. Pag. 23
  • I.4. La empresa expansionista de Castilla, urdiendo un imperio europeo y el monopolio de la Hispania geográfica romana. Pag. 31

II. Las sucesivas conquistas de Navarra

  • II.1. Las conquistas de la Vasconia continental y navarra. Pag. 35
  • II.1.1. La falsedad de la invasión vascona. Pag. 35
  • II.1.2. Vasconia sociedad política europea y navarra. Pag. 36
  • II.1.3. Rechazos a las conquistas por Castilla y Francia de la Vasconia continental. Pag. 39
  • II.2. Primeras conquistas temporales por Castilla de la Navarra occidental riojana, liberada y nuevamente conquistada. Pag. 42
  • II.3. Golpe de estado teocrático al reino pirenaico, a la muerte de Alfonso I el Batallador. Pag. 45
  • II.3.1. La teocracia pontificia y el imperialismo castellano, separan a Navarra y Aragón. Pag. 45
  • II.3.2. El Pacto de Vadoluengo y su incumplimiento. Pag. 47
  • II.4. Conquista de la Navarra marítima. Pag. 51
  • II.4.1. Asedios de Castilla a fortalezas y a las ciudades de Vitoria, San Sebastián,
    Bayona, Burdeos. Pag. 51
  • II.4.2. No hubo apoyo en los naturales ni en la nobleza, a la conquista castellana
    de la Navarra marítima. Pag. 53
  • II.4.3. Las imposturas castellanas de las supuestas fundaciones de villas ya preexistentes. Pag. 54
  • II.5. Conquista de la Alta Navarra. Pag. 57
  • II.5.1. Conquistas previas y cercanas a la invasión de 1512: la Sonsierra 1459-1463
    y guerras en Foix, Pallars, Olvega y Losa. Sentencia del Tribunal francés
    de Toulouse para la expropiación del Bearne. Pag. 57
  • II.5.2. La invasión hispano-inglesa de la Vasconia continental, como parte sustancial
    del montaje para conquistar el reino de Navarra. Pag. 61
  • II.5.3. Las mentiras del conquistador. Pag. 65
  • II.5.3.1. Fernando el Católico se aprovecha de la corrupción de la Santa Sede. Pag. 65
  • II.5.3.2. La política vaticana, al servicio de España y Francia, contra Navarra. Pag. 70
  • II.5.3.3. El verdadero Tratado de Blois de 18 de julio de 1512. Pag. 77

III. Continuidad de la irracional conquista hasta el presente

  • III.1. La conquista política se efectúa en el marco de la contrarreforma católica
    europea y en el del absolutismo de la monarquía católica universal española. Pag. 79
  • III.2. La pertinaz conquista de la mente, de la cultura y del pensamiento. Pag. 80
  • III.2.1. Suplantación de la Iglesia navarra. Pag. 80
  • III.2.1.1. La iglesia navarra antes de las conquistas. Pag. 80
  • III.2.1.2. La participación en la conquista de la Santa Sede y de la Iglesia española. Pag. 83
  • III.2.1.3. El fraccionamiento de la jurisdicción eclesiástica de Navarra. Pag. 88
  • III.2.1.4. Nombramiento y regulación española de obispos, abades y canónigos. Pag. 90
  • III.2.2. La educación tras la conquista. Pag. 91
  • III.2.2.1. Colegios y Universidades contrarreformadas. Pag. 91
  • III.2.2.2. Los jesuitas y su decisivo trabajo contrarreformador y subordinador. Pag. 93
  • III.2.3. La Inquisición en su función de policía política española. Pag. 96
  • III.3. La continua conquista de las instituciones navarras. Pag. 99
  • III.3.1. Inexistente respeto a las instituciones navarras por parte de
    la monarquía católica universal española. Pag. 99
  • III.3.2. La infiltración española en las altas instituciones del Estado navarro:
    Cortes, Consejo Real, Corte Mayor o Real y Cámara de Comptos. Pag. 101
  • III.3.3. La privatización hereditaria por el duque de Alba del cargo de Condestable
    de Navarra hasta el año 1953. Pag. 104
  • III.3.4. Suplantación de las instituciones del Estado navarro, en 1789 y 1841. Pag. 105
  • III.4. La contumaz conquista de la economía navarra. Pag. 107
  • III.4.1. El soborno de «las Mercedes Reales». Donativo, cupo, convenios
    y conciertos económicos. Pag. 107
  • III.4.2. El cepo en el que se halla constreñida la economía de la sociedad conquistada. Pag. 112
  • III.5. Los efectos continuados de la conquista contra los derechos personales
    y colectivos de la sociedad navarra. Pag. 113
  • III.5.1. El negacionismo de la eliminación física. Pag.113
  • III.5.2. Derogación, primitivización y consuetudinización del Derecho navarro
    y suplantación de los tribunales de justicia. Pag. 115
  • III.5.3. La impostura usurpadora del actual Gobierno de la Alta Navarra. Pag. 117

BiIBLIOGRAFÍA. Pag.123