La desconquista e independencia de Navarra

495

La_desconquista_e_independencia_de_Navarra.pdf

Nuevo libro editado por Pamiela, en la colección ¿Qué sabemos de…? con el nº 7, titulado “La desconquista e independencia de Navarra”

La verdadera dialéctica existente en Navarra no es españolismo contra nacionalismo vasco, sino la de conquistador contra conquistado. La cruda realidad emerge por encima de las mentiras, del silencio forzado, de la ocultación premeditada y de la negación continuada, para descubrir con nitidez el sometimiento y la subordinación individual y colectiva de la sociedad navarra, por los conquistadores de hoy en día, con sus privaciones y limitaciones de derechos y libertades, expolio y saqueo de bienes. Hasta ahora se han utilizado factores concretos, repetidamente descontextualizados, ignorándose vectores históricos de larga influencia jurídico-política, como la conquista o la contrarreforma católica. El prometedor mar de banderas de Navarra, que cubrió las calles de la capital Pamplona-Iruña, el 16 de junio de 2012, durante la manifestación de decenas de miles de ciudadanas y ciudadanos –en defensa de la independencia frente a la conquista de la Alta Navarra iniciada en 1512– es una muestra de que ya muchos en Navarra lo ven así.

Introducción

Este libro sobre la desconquista de Navarra es la continuación y complemento del que le precede, titulado Continúa la irracional conquista. La historiografía sobre la conquista de Navarra ha tenido una gran progresión, coincidiendo con el 500 aniversario de la invasión española de 1512, y ha supuesto ante todo un cambio de ciento ochenta grados en el conocimiento de la centralidad de Navarra como sujeto político conquistado, a la vez que en la ciudadanía se está desbaratando la historiografía conquistadora, por negacionista y subordinadora.

Los análisis hechos públicos hasta ahora, tras el llamado «efecto 1512-2012», no han tenido en cuenta los factores que existen actualmente y que antes no se habían considerado por desconocimiento u ocultación. El fenómeno del conocimiento generalizado de la conquista de Navarra, que hasta hace un año había quedado oculta para la mayoría de la ciudadanía, tiene mucho que ver no solo con el boom de libros nuevos editados, que lo han hecho posible, sino sobre todo con los medios de comunicación –prensa, radio y televisión– pero especialmente con el mundo de Internet, que como en otros temas (la primavera árabe, Asange-wikilics, 15 M, etc.) ha posibilitado también aquí que la cuestión de la permanente conquista sea conocida simultáneamente por el conjunto de la sociedad.

Otra novedad ha sido que el debate se ha producido en la calle, no exclusivamente en los centros académicos. El estudio de la conquista de Navarra apareció inicialmente parcelado según escuelas, y más aún ciñéndose a determinadas áreas de investigación: económica, jurídica, institucional, ideológica, social, militar, diplomática, etc. Pero ha sido la propia sociedad la que ha hecho la síntesis y las conclusiones de su situación con la ayuda de los datos que ha ido adquiriendo de unos y de otros. A la vez que la inmensa mayoría de historiadores del más amplio abanico, coinciden en que Navarra ha sido conquistada, no es de extrañar que por más que algunos se esfuercen por evitarlo, la mayoría de la sociedad está concluyendo, por pura lógica y experiencia propia, que la actual Navarra es una sociedad conquistada. Por mucho que para despistarla se inventen y le propongan monsergas del tipo de: el respeto a la memoria embalsamada, la historia ya pasó, el presente es otra cosa. A estas alturas la cruda realidad emerge por encima de las mentiras, del silencio forzado, de la ocultación premeditada y de la negación continuada, para descubrir con toda nitidez el sometimiento y la subordinación individual y colectiva de la sociedad navarra, por la conquista continuada de los conquistadores de hoy en día, con sus privaciones y limitaciones de derechos y libertades, expolio y saqueo de sus bienes.

El miedo a la verdad y a la libertad para todos, es lo que conduce a algunos a clamar que se frene el proceso del conocimiento histórico, dando la espalda al viejo dicho de que la verdad nos ayudará a ser libres. Con respecto al conocimiento de la verdad histórica y de sus consecuencias, no es correcto que deba aplicarse el freno al saber. No se puede poner frenos a la verdad. Se ha producido una propuesta de viraje que consiste en el olvido y la negación, pues no otra cosa es por ejemplo llamar a la casta hegemónica de la Alta Navarra, navarro-española, y no defender la principal premisa política, a la sociedad de Navarra, después de haber admitido que está conquistada. Esa incongruencia, que a la hora de pretender, según afirman, el cambio político, confunde a la víctima con el verdugo, al conquistado con el conquistador. La dialéctica existente en Navarra no es nacionalismo vasco contra navarro-españolismo, sino la de conquistado contra conquistador, Navarra frente a España. Insinuar o poner a Navarra en el mismo paquete del españolismo es un fraude indigno.

Se atisba en la calle el resurgir de la nación política navarra, pero no así entre algunos que se niegan a aceptar que es una nación conquistada y dominada. Autores del máximo prestigio en el campo de la historia, han tratado sobre el lastimoso papel de quienes se dejan llevar por «las ínfulas cientifistas de la historiografía», que a la postre se dirigen a apuntalar al modelo de Estado conquistador como la culminación del progreso. José Mª Lacarra conoció personalmente lo que el llamó el peso inamovible de la historiografía nacional, refiriéndose a la española, cuyos tópicos resultan difíciles de rectificar aunque todas las evidencias los contradigan.

En la actualidad a través de Internet la documentación de los archivos es de acceso general, lo que está acabando con una cierta exclusividad de los investigadores y con la imposibilidad de impedir lo que algunos consideran como un cierto «intrusismo» de los ciudadanos en los más variados campos del conocimiento, entre ellos el histórico. De ahí que, la tarea del historiador por otro lado se va a ver revalorizada precisamente para que, además de en su especialización, pueda interpretar en visión de conjunto los tiempos cortos y largos concatenados, que realmente configuran la trayectoria histórica. Ya que los hechos históricos son como eslabones de aquella. Así hasta ahora se han utilizado factores concretos, y repetidamente empleados, pero descontextualizados, ignorándose vectores históricos de larga influencia jurídico-política, como la conquista o la contrarreforma católica.

En los centros universitarios se hacen a menudo catas históricas, pero se puede perder el hilo del devenir de los hechos en el tiempo. En el caso de una sociedad conquistada, como la navarra, puede que ocurra lo de la metáfora, que las ramas no dejan ver el bosque, si no se tiene en cuenta la continuada conquista con sus hechos de largo recorrido, permanentemente alimentados por los sucesivos y renovados conquistadores. Al igual que los negacionistas del holocausto judío, los que practican en algún grado la negación de la conquista de Navarra, obedecen a unos intereses ciertamente semejantes, que se concretan en el ocultamiento de la verdad; así mientras que en el holocausto es la del genocidio judío, en nuestro caso es la de que los navarros continuamos siendo una nación conquistada. Es lo que está sucediendo en Navarra con los actuales conquistadores en el poder, detentadores de la dominación de la sociedad navarra, dividida y subordinada a la española y a la francesa, como consecuencia del mantenimiento continuado de la conquista.

La convulsa época del XVI –que le cogió de lleno a Navarra– alumbró el pensamiento político, la sociedad, la economía, la geopolítica, las relaciones internacionales y la cultura, de lo que se dio en llamar el mundo moderno. De ahí que en el Congreso de Villava-Atarrabia de 2012, organizado por la «Asociación Xavier Mina de Estudios Históricos de Navarra», se trató del tema de la conquista desde cuatro tiempos: jurídico, bélico, pensamiento y cultura; descubriendo el papel de Navarra como actora de primera línea en el escenario europeo, ya que estuvo presente en el largo e intenso conflicto desarrollado alrededor de la Reforma europea. A resultas del cual la independencia y la libertad de Navarra fueron víctimas de la contrarreforma católica y de la pretenciosa hegemonía universal española que se apoyaba también en aquella. A pesar de que, hace mucho tiempo, aquellas injustificadas causas ya perdieron el escaso valor que tuvieron en la conquista, hay quienes todavía pretender mantener sus efectos. Se había ocultado la conquista de la mente de los ciudadanos, no se tenía en cuenta la suplantación de la Iglesia navarra por la española (obispos, abades, provincias eclesiásticas, diócesis, maestros, centros educativos…); la sustitución de magistrados navarros por españoles en las instituciones del Estado navarro: Consejo Real, Cámara de Comptos y Tribunales de justicia: Corte Mayor y Audiencia Real. Esta sociedad posee, aunque encorsetadas por la conquista, su constitución civil y su constitución política propias, abarcando a los derechos de los ciudadanos navarros, individuales y colectivos, sus libertades, idioma propio, cultura, bienes, economía, patrimonio, medio ambiente, energía, sanidad o educación.

2012 debe ser el inicio del fin, para siempre, de todo aquello que todavía mantiene el anacrónico e irracional planteamiento del conquistador, ocupante o interesado dominador, a la vez que el inicio de la liberación definitiva del conjunto de la sociedad navarra conquistada, que por fin será respetada, reconocida, plural, democrática y soberana. Que 2012 sea el comienzo de la victoria navarra en el conocimiento del contencioso conquistador/conquistado, siempre truncada por la larga mano de los pertinaces conquistadores.

Se trata de conocer la realidad de la continua e irracional conquista para poder acabar con ella, poniéndole fin democráticamente, mediante la desconquista y la recuperación de la independencia y de la soberanía plena de todos los navarros y navarras. El concepto de la irracional conquista describe el modo de proceder de los continuados conquistadores con Navarra. La actividad desarrollada, en todos los campos que inciden sobre la sociedad conquistada, es la de imponer una permanente subordinación. Esta sociedad conquistada está tomando conciencia de que tiene que desconquistarse ya, ser libre y soberana. Hay quienes no quieren ver lo evidente, que los conquistados, mientras continúan estándolo, no son libres. El prometedor mar de banderas de Navarra, que cubrió las calles de la capital Pamplona-Iruña, el 16 de junio de 2012, durante la manifestación de 25.000 ciudadanas y ciudadanos navarros –en defensa de la independencia de Navarra frente a la conquista de la Alta Navarra iniciada en 1512– es una muestra de que ya muchos navarros lo ven así. Las conquistas se producen desde la conspiración teocrática y las consiguientes guerras internacionales como la que fue apoyada, aprovechada y utilizada por Fernando el Católico, para hacerse con la Alta Navarra y anexionarla a Castilla; aunque en 1135, 1176 y 1200 Castilla había conquistado la Navarra oriental, occidental y marítima con parecidas artimañas.

Choca el cinismo de quienes niegan a la sociedad política de los navarros su derecho a recuperar la independencia y el Estado propio, cuando al mismo tiempo ven con toda naturalidad el continuo de dos mil años del cristianismo, los alrededor de mil años de Francia o los bastante menos de Castilla-España. El propio historiador Eric Hobsbawn no cuestiona la realidad de la historia de las colectividades humanas a lo largo del tiempo, que tan distintas soluciones tienen a los problemas que se les van planteando. Aquí la principal contradicción es conquistador-conquistado, que en otras circunstancias es rico-pobre, amo-esclavo o maltratador-maltratado.

Índice

Introducción. Pag. 9
1. La defensa esperanzada de la libertad. Pag. 15

  • 1.1. La geopolítica de Navarra ante el brutal expansionismo de Castilla-
    España. Pag. 15
  • 1.2. La Navarra independiente de los siglos XVI y XVII. Pag. 17
  • 1.2.1. Expulsión en 1530 de las tropas españolas de la Baja Navarra y
    consolidación del Estado moderno de Navarra. Pag. 17
  • 1.2.2. La defensa navarra frente a las agresiones combinadas de la
    monarquía católica universal española y de la contrarreforma
    católica. Pag. 19
  • 1.3. La resistencia del conquistado, «nafartarren arraza hil ala lo datza». Pag. 22

2. Navarra es el sujeto político. Pag. 27

  • 2.1. La sociedad y nacionalidad navarra. Pag. 27
  • 2.1.1. La ciudadanía. Pag. 27
  • 2.1.2. Los derechos de la sociedad y ciudadanía navarra. Pag. 28
  • 2.1.3. La sociedad civil conquistada y subordinada. Pag. 31
  • 2.2. Navarra es el sujeto jurídico-político de la nación conquistada. Pag. 33

3. El patriotismo navarro. Pag. 39

  • 3.1. Patriotas navarros. Pag. 39
  • 3.2. El patriotismo cívico navarro. Pag. 44
  • 3.3. De las Cortes de Navarra a la Asamblea Nacional. Pag. 45
  • 3.3.1. Iniciativa en el tercer estado de las Cortes de Navarra para
    constituirse en Asamblea Nacional y la posible vinculación de la Navarra
    independiente al ámbito de la república francesa o del imperio
    francés. Pag. 45
  • 3.3.2. La recuperación estatal desde las Cortes de Navarra:
    constitucionalismo, Universidad Pública y sistema
    monetario. Pag. 48
  • 3.4. Los «trescientos» de Mina y las independencias de México y de Grecia. Pag.  50

4. España rechaza el contrato político bilateral propuesto por Navarra. Pag. 53

  • 4.1. El Estado español se niega a aceptar la propuesta, reiteradamente hecha
    hasta en su última sesión por las Cortes de Navarra, de un Contrato o pacto
    bilateral. Pag.53
  • 4.2. El levantamiento patriótico navarro y la proclamación en 1837 de la
    independencia de Navarra, en Pamplona-Iruña. Pag. 58
  • 4.3. Los patriotas navarros consiguen la continuidad del Estado de Navarra
    hasta 1841. Pag. 60
  • 4.4. Oposición, tanto al desmantelamiento de la arquitectura jurídico-institucional
    del Estado navarro, como a los demoledores efectos contra la sociedad
    navarra del traslado en 1841 de las aduanas del Ebro al Pirineo. Pag. 62
  • 4.5. La Asociación Éuskara, la Gamazada y la reflexión inédita de Sabino
    Arana como testigo de la misma. Pag. 64

5. El negacionismo de la Navarra conquistada. Pag. 67

  • 5.1. El negacionismo conquistador hoy y la buscada ocultación de la sociedad
    política navarra, en el congreso oficial negacionista celebrado en 2011, sobre
    la invasión de 1512. Pag. 67
  • 5.2. La desorientación política de la sociedad conquistada y las cruzadas del
    absolutismo católico español contra la libertad de los navarros. Pag. 72
  • 5.3. La indefensión absoluta, a Navarra le roba todo dios. Pag. 75

6. El fracaso político de los nacionalismos lingüísticos. Pag. 79

  • 6.1. La insuficiencia política del nacionalismo lingüístico. Pag. 79
  • 6.2. El negacionismo interno en los conquistados. Pag. 86
  • 6.3. El reciente debate en las Juntas Generales de Bizkaia sobre el Estado navarro. Pag. 89
  • 6.4. Los conceptos navarro y vasco. A más Navarra más Euskal Herria. Pag. 91

7. La deuda europea con Navarra. Pag. 95

  • 7.1. En su vigente Tratado internacional de 1856, España y Francia, dejan
    expresa constancia de la permanente conquista y de la división entre ambas
    del territorio del Estado europeo de Navarra. Pag. 95
  • 7.2. El acuerdo de 25 de octubre de 2006 del Parlamento europeo, de manera
    implícita, reconoce la continua conquista de Navarra como conflicto político
    europeo. Pag. 96
  • 7.3. La deuda geopolítica europea con Navarra y los separatismos jacobinos,
    español y francés, con respecto al orden democrático europeo. Pag. 100
  • 7.4. La conquista de Navarra es una cuestión pertinaz en la política y en el
    pensamiento europeo. Pag. 103
  • 7.5. Navarra es un Estado europeo, por lo que no se halla entre las llamadas
    «naciones sin estado». Pag. 105

8. La hora de la independencia. Pag. 109

  • 8.1. Escocia, Catalunya y Flandes, dan testimonio, en la actualidad, de la
    importancia ineludible que tienen los acervos jurídicos estatales propios y de
    la participación directa de las sociedades respectivas en los procesos de
    independencia. Pag. 109
  • 8.2. La territorialidad del sujeto político nacional es clave en la desconquista y la
    recuperación de la independencia. Pag. 112
  • 8.3. La Asamblea Estatal Navarra, la práctica de las asambleas y la práctica
    institucional, en la política ciudadana para la independencia. Pag.  117

BIBLIOGRAFÍA. Pag. 123