La unidad de esta sociedad se llama Navarra

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La soberanía se concreta jurídicamente por un lado en el reconocimiento de la existencia del sujeto -tanto individual como colectivo- que ejerce la misma y por otro en percibir si ese sujeto es la sociedad navarra, lo que encierra ahora alguna dificultad, precisamente debido a los efectos negacionistas de la conquista continua, el consiguiente oscurecimiento de su soberanía y la división que padece. Sin embargo, además de la voluminosa documentación que existe -hasta la época contemporánea- correspondiente al Estado navarro, sí que se pueden utilizar las nuevas técnicas, que son variadas, para conocer con exactitud cuál es hoy la sociedad jurídico-política -cívica, con sus propios derechos y libertades, plural e intercultural, estatal y ciudadana-, por lo que ahora nos vamos a centrar en examinar los estudios demoscópicos, encuestas y análisis de opinión. Según ellos, aparece claro que -muy en contra de lo que imponen los separadores- actualmente la mayoría de los ciudadanos de la Alta Navarra y Navarra occidental o marítima coinciden expresa o tácitamente en señalar que conforman la realidad hoy, también preexistente, de una única sociedad política, y esto queda probado con las respuestas dadas por los encuestados ante las dos opciones planteadas, que a la postre resultan complementarias, así primero se pronuncian mayoritariamente a favor de su propia pertenencia socio-política no de la española y segunda -declaran los occidentales que son a los que se les ha preguntado en la siguiente cuestión- que no se pronunciarán a favor de la independencia -ni tan siquiera a la convocatoria del referéndum ni después a participar positivamente en el caso de que se celebre- si no está Navarra incluida en la consulta. Pero es que todavía hay más, la Alta Navarra -según la encuesta del CIS para el Ministerio de Defensa- es el espacio donde la ciudadanía tiene una conciencia más numerosa -entre todas las del Estado español- de su propia identidad y pertenencia el 52,9 por ciento, que se consideran más navarros que cualquier otra opción, incluso por encima de la CAV el 44,1 y de Catalunya el 39,8, mientras que en cuanto al sentimiento de solo identidad española es del 2,9 en la Alta Navarra y del 10,2 por ciento en la CAV. Las recientes encuestas publicadas en la prensa sobre la convicción de pertenencia que posee nuestra sociedad señalan que la mayoría de los alto navarros y navarros occidentales declaran afirmativamente la propia y no la española, opción ésta última que en ambos casos resulta minoritaria. Las encuestas de Aztiker -encargada por la Diputación de Gipuzkoa- y la del CIS revelan que la conciencia de pertenencia de los alto navarros es mayoritariamente la propia y no la española. Aunque todavía -a estas alturas- las encuestas sobre estos temas no incluyen las pertinentes preguntas a la ciudadanía de las conquistadas Navarra occidental o marítima y de la continental o Iparralde, por el actual grado de conciencia de pertenencia navarra y al Estado navarro, al menos de igual manera a la que se les suele interrogar sobre su sentimiento de pertenencia a los respectivos Estados conquistadores, español y francés. Según aquella encuesta en la Alta Navarra manifiesta ser solo navarro el 26,4 por ciento, vasco-navarro el 13,7, solo vasco el 5,8, vasco y español el 4,1, navarro y español el 24,6, solo español el 7,9. Si lo anterior lo comparamos con la encuesta que semestralmente se publica en el Euskobarometro, donde se recogen las inclinaciones y manifestaciones de los ciudadanos en la Navarra occidental (Araba, Bizkaia y Gipuzkoa) sobre la celebración de un referéndum de independencia, el 62 por ciento está a favor de su celebración -pero en una buena parte con una condición que resulta muy esclarecedora- la de que el referéndum se deberá celebrar conjuntamente y a la vez, y no por cada territorio por separado, incluida la Alta Navarra, así esa mayoría del 62 por ciento se pierde y queda reducida al 45 por ciento si la Alta Navarra fuera excluida del referéndum. Es decir, claramente no existe voluntad de independencia en la porción de la ciudadanía de la Navarra marítima, si la posibilidad de alcanzarla se reduce solo al territorio de la actual CAV o lo que es lo mismo si en la recuperación de la independencia no está la Alta Navarra. Lo que demuestra que está bastante extendida la convicción, tanto entre los navarros occidentales como en los orientales, de formar parte de la unidad de esta sociedad, por encima de fronteras impuestas, provincias y circunscripciones administrativas y electorales, cuyo único objeto es fraccionarla para poderla someter y subordinar, así como que dicha unidad está también por encima de las diferencias lingüísticas. La importancia de esta realidad origina ciertamente conclusiones. Para la mayoría social occidental -que es la encuestada sobre el referéndum de independencia- la CAV no coincide con el verdadero ámbito de esta sociedad. Así además de la identidad lingüística, basada en el euskera, se evidencia la existencia de una pertenencia cívica y social común, de vital consistencia jurídico-política, conformada por la sociedad de la Navarra entera, ahora conquistada y dividida. El 72 por ciento considera que la mayoría vinculante que resulte tiene que ser la del conjunto de la sociedad, que es la que tiene el poder de decisión, no dividida por territorios que lo sostienen el 21 por ciento, sin que se tenga que tener en cuenta los límites provinciales -situación que como ha quedado demostrado ya conocían los del aparato del partido único del Movimento franquista en 1976 al comienzo de la llamada Transición- y por eso convirtieron las provincias en las circunscripciones electorales, para que fraccionaran la unidad de esta sociedad conquistada. Además, en el caso de celebrarse el referéndum, se reduciría aún más el voto del sí al 25 por ciento si la Alta Navarra no estuviera en el proceso de independencia.

Fuente de la noticia: Diario de Noticias de Navarra.