Unidad para recuperar los derechos y libertades

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Las palabras unidad, derechos y libertades forman parte de lo más sustancial del sistema jurídico-politico de la sociedad navarra, hoy negado en el antisistema -por antidemocrático y antiforal- del llamado Amejoramiento. Hasta tal punto es así hoy, este mundo navarro al revés, que en la situación actual aquellos principios parezcan quimeras inalcanzables. A pesar de ello, encontraremos abundantes pruebas de lo afirmado en los textos de nuestro auténtico sistema jurídico, reflejadas en lugares simbólicos antes de que el actual régimen conquistara el poder. Así, “la unión de los navarros en la defensa de sus libertades, libertades más dignas de amor que la propia vida”, es la frase central del Monumento a los Fueros levantado en 1903, tal como se halla en la placa de bronce principal del mismo. Ésta solemnísima declaración tiene su inseparable correlativa en la de la lápida, que a pocos metros de la anterior preside la entrada al Palacio de Navarra, donde se proclama Pro libertate patria gens libera state, o lo que es lomismo, por la libertad de la patria navarra que su sociedad sea libre. Estos principios informantes, que lo son del constitucionalismo navarro y de su sistema jurídico, se hallan sintetizados en los derechos y libertades, individuales y colectivas, de todos los navarros, y en su unidad como garantía de las mismas, pero ahora a la vista de todos han sido artera y profundamente violados por las prácticas del inicuo régimen que de forma taimada y cínica continúa la conquista, saqueo y sumisión de la sociedad navarra. Al mismo tiempo que, aquellos supremos imperativos de la ciudadanía navarra nos marcan el camino propio para recuperar los derechos y libertades. El verdadero cambio político aquí y ahora no es otra cosa que recuperar la libertad y los derechos de las navarras y navarros. El régimen tiene todas las cartas marcadas, ha tejido durante ochenta y un años una red de intereses y complicidades -realmente caracterizables de mafiosas- al amparo de las instituciones tomadas al asalto como si fueran una finca particular.

Por razones extrañas Navarra, que es la única realidad estatal independiente, se halla mezclada con las elecciones en trece autonomías españolas, clasificadas como no históricas sin distinción alguna a como lo hacen en Catalunya, CAV y Andalucía, cuando no tiene nada que ver el status jurídico-político de Navarra con el de las doce autonomías españolas. De ahí que estas elecciones en Navarra no son unas meras autonómicas, pues ganar a los del régimen conlleva la liberación de la sociedad, por lo que estas próximas elecciones alcanzan un significado extraordinario. Es echar a los que monopolizan el poder aquí, en su único provecho, desde hace demasiado tiempo. Es más, no se va a conseguir el cambio sino se recupera la libertad por la sociedad navarra. El cambio consiste en desmontar la estructura que ha erigido el régimen para eternizarse en el poder y al mismo tiempo subordinar a su antojo a la sociedad navarra. Construyeron una trama parasitaria en las instituciones, donde supieron camuflarse con un manto seudo foral y sedicentemente navarro. El compromiso ante los electores para el cambio, debe comenzar por el formal acuerdo preelectoral de llevar a cabo el proceso constituyente dentro del primer año y medio de la legislatura.

La oportunidad de lograr el cambio ha llegado ya, en relación con las próximas elecciones, y es sin duda la mejor en décadas, por lo que no podemos desaprovecharla de nuevo con la inercia e improvisación del pasado, para ello hay que poner en marcha los medios democráticos, organizativos y de planificación necesarios, que sean infaliblemente conducentes a lograr en definitiva que la sociedad navarra salga de la actual postración que sufre, en todos los órdenes -paro, desindustrialización, corrupción, expolio, saqueo, empobrecimiento, caciquismo, monopolio del poder, tiranía, subordinación, conquista continuada o división impuesta- y que para ello recupere sus derechos y libertades de que continúa privada. Ahora no estamos solo ante la posibilidad de un cambio de gobierno autonómico, de una mera mudanza en el turno o alternancia de partidos, nos hallamos más bien ante la especial circunstancia, que no podemos dejar escapar, de la eliminación total de un régimen antidemocrático, reaccionario, falsario, parasitario, retardatario y empobrecedor, que se ha adueñado desde hace tiempo de Navarra en su particular beneficio y en perjuicio del conjunto de la sociedad. En este momento, hay tres objetivos políticamente inseparables, de inmediato a concretar y desarrollar, mediante acuerdo que se debería firmar por todas las fuerzas del cambio navarro, para el imprescindible fin definitivo del régimen, que son: 1) elegir en primarias por la ciudadanía los candidatos para el Parlamento y al candidato para la Presidencia del Gobierno de Navarra. 2) ganar las elecciones por esta unidad ciudadana, venciendo por mayoría absoluta al viejo bloque del régimen UPN-PSN-PPN. 3) llevar acabo de inmediato el proceso constituyente que posibilite la aprobación actualizada de la Constitución de Navarra, que deberá ser redactada y aprobada con la participación y decisión del conjunto de la ciudadanía.

Fuente de la noticia: Diario de Noticias de Navarra.