Si se recupera la independencia habrá bienestar.

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           La causa principal de la grave problemática que padece la sociedad navarra, no está en el antidemocrático oligopolio de la globalización o en el imperativo usurpador neoliberal, sino fundamentalmente en la conquista continuada de Navarra entera y de su sociedad, que a consecuencia de ella padece sus efectos directos de corrupción, soborno fiscal crónico y consentido, así como la subordinación mediante el convenio/concierto, y por lo que ve impedida la democracia, el ejercicio pleno de sus derechos o la correcta planificación económica.

          La propaganda de los gobiernos conquistadores oculta su intervención en la supeditación y expolio de la sociedad conquistada -en beneficio exclusivo del Estado conquistador y de su sociedad- a la vez que en general impiden el buen funcionamiento del Estado de Bienestar. Los conquistadores, en el engranaje de la conquista continuada, se sirven de la corrupción como un instrumento eficacísimo para sobornar y dividir a la sociedad subordinada. De ello los ejemplos más notorios y recientes son: la desaparición del banco público de la CAN, los “peajes en sombra”, las puertas giratorias, el saqueo del fraude fiscal y el cupo, o la pobreza política impuesta.

La necesidad de poder gestionar el gasto público se convierte en una quimera para cualquiera de los gobiernos autonómicos de Navarra, por la inseguridad presupuestaria originada por el llamado convenio/concierto, y el despilfarro exterior que supone la obligatoria aportación o cupo a pagar por aquellos a las arcas del Estado español. Sin embargo, desde los ámbitos de los poderes autonómicos, tanto de la Alta Navarra como de la marítima, se está publicitando -con gran aplomo no exento de cinismo- que el seudo convenio/concierto y su cupo, es la panacea que va a curar todos los males que nos aquejan -como sería solventar las acuciantes necesidades sociales de las personas, la recuperación del empleo, acabar con la precariedad y conseguir el reimpulso económico e industrial- cuando es precisamente todo lo contrario, pues es imposible salir del atolladero por la camuflada práctica de la conquista continuada, con sus efectos, sobre esta sociedad.

Las limitaciones en todos los derechos -entre las que están las cada vez más precarias condiciones de vida de la mayoría de la sociedad navarra- no se deben a imperativos naturales, o del azar, sino en concreto a la conquista continuada de Navarra entera, por España y Francia, a pesar de la canción triste con que algunos posponen sine die, o ad calendas grecas, la libertad, igualdad y el fin del pertinaz saqueo de esta sociedad, es decir, la recuperación de la independencia. Como no, aquí la explicación de todo ello está en los intereses personales y crematísticos de quienes -desde fuera y desde dentro- han ido monopolizando el poder sobre la sociedad navarra subiéndose al carro de la conquista continuada. La maquinaria que se ha montado alcanza gran complejidad. Se trata en la práctica de un engranaje sofisticado y bien lubrificado, el del convenio/concierto con su aportación/cupo, que está constituido sustancialmente de corrupción institucionalizada.

La relación directa entre la situación de galopante precariedad social -trabajadores con empleo pero pobres, alrededor de doscientos mil parados entre la Alta Navarra y la Navarra marítima, recortes presupuestarios en sanidad y educación- es inseparable del mantenimiento de la trama de la conquista continuada de este país. La conquista continuada de la sociedad navarra limita profundamente las posibilidades de esta de ejercer la política económica indispensable para la planificación y prevención, que eviten el desempleo, precariedad o desasistencia. Otros ejemplos son: la negativa a la conexión ferroviaria de ancho europeo en Alduides, el desmantelamiento económico de toda la montaña, la privación de la autonomía del agua, etc. La injerencia de las directrices, condicionadoras y negacionistas, del conquistador Estado español, son una insoportable losa sobre la libertad, verdad y progreso de la sociedad navarra. El expolio fiscal, producido por el eufemismo del convenio/concierto y cupo, que dificulta y condiciona la financiación necesaria de los servicios públicos, en realidad es un efecto directo de la causa principal que es la conquista continuada. El creciente peso de la deuda está hipotecando el verdadero gasto social de toda la década que viene, donde la recaudación será absorbida casi en exclusiva por el cupo, el pago de la deuda y el propio mantenimiento burocrático del sector público, según concluye Nekane Jurado.

                                                                                            Aquí los partidos se han olvidado de la economía-política y se han dejado influir por la ficción, cuando la política es, al final, la realidad material de las relaciones económicas. Están recortando los derechos sociales y las libertades que son fruto de la lucha llevada a cabo durante centurias por las fuerzas progresistas y los trabajadores. La recuperación del Estado navarro, desmantelado en 1841, es imprescindible para llegar al mínimo empoderamiento social que acabe con la situación actual. El cupo -tributo colonial sin eufemismos camufladores- posibilita el saqueo directo por los conquistadores. Qué es lo que pasa, cuando en este país la liberación de la tiranía de los conquistadores no termina de despegar. Resulta incomprensible que un Estado europeo, como Navarra, lleve ciento cincuenta años varado en los lodos de la conquista continuada, sin poder ponerse a flote al igual que lo han podido hacer, en estos mismos años, los demás Estados europeos en situaciones semejantes.
De forma urgente es indispensable el comienzo de una gestión política que defienda la legalidad navarra frente a la española -lo público y constitucional navarro- e impida la corrupción, pero para ello es imprescindible la recuperación del Estado navarro, acabar con la conquista continuada, pues de ella derivan los efectos de las graves limitaciones de los derechos, que al mismo tiempo son confundidos como si fueran la causa principal, cuando son las consecuencias. En conclusión la sociedad conquistada de continuo no podrá protegerse de los efectos devastadores de la sacralizada impostura neoliberal -que monopoliza la globalización- si a la vez no recupera la independencia política, económica, cultural y social.
Tomás Urzainqui Mina.

Publicado en Diario de Noticias el 25-3-2016