La Navarra democrática en Noain (1521-2001)

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La libertad de recordar los hechos colectivos es un ejercicio democrático, relacionado con la constatación de sentirse parte viva de una nación política  y de su interculturalidad. Somos navarros solidarios con los demás pueblos del mundo, incluidos los más próximos -como los portugueses, gallegos, catalanes, españoles y franceses- pero a la vez tenemos derecho a  que se nos  respete y reconozca sin condiciones ni sometimientos a identidades ajenas, lo mismo que los navarros no pretendemos imponer a nadie la nuestra.

Son radicalmente antidemocráticos los artilugios de las supuestas e inexistentes identidades  nacionales compartidas. En realidad no se nos quiere como somos, sino suyos y como a ellos les interesa. Navarro es un concepto político, multisecular en Europa, que conlleva una identidad sociológica nacional, inconfundible como tal con cualquier otra. Las identidades colectivas son tan diversas como las individuales.

En cambio lo vasco es inseparable y consustancial  de lo navarro y de Navarra. Son dos caras de la misma identidad: la política es Navarra, la cultural es Euskal Herria. Ambas denominaciones surgieron aquí –y más en concreto fijadas por los escritores en euskera patrocinados por los reyes navarros del siglo XVI-para llamar a la misma gente, pero haciendo referencia a dos aspectos: el político y el cultural.

Al lugar donde ocurrió la batalla de Noain no se va todos los años a recordar una derrota, sino que más bien se acude a todo lo contrario. Ese día se disfruta de una victoria trascendental, la victoria sobre el olvido. Fiesta mañanera y campestre a la vera del Mendi de Getze (Salinas de Pamplona), a la que también se llega andando desde el Palacio de los Reyes en la Navarrería.

La carencia de democracia va unida al ocultamiento y a la desmemoria, por eso Noain resulta hoy la victoria de la democracia sobre el olvido. La nación dominante ha basado su poder en la suplantación y sustitución de la memoria colectiva –así como de la historia, del derecho y de las lenguas- de la nación dominada, reemplazándola por la suya, falsificada, que la presenta como pretendidamente legítima y con presuntuosos alegatos de universalidad. Por eso Navarra, desde que fue conquistada, padece la negación de sí misma, al quedar convertida por antijurídica fuerza.en casa del ocupante.

A través del inmenso vacío e indefensión provocados por el planificado secuestro del Estado europeo propio, con gran esfuerzo, por la sociedad civil se ha ido logrando desde recuperar la memoria reciente de los 3.000 “desaparecidos” navarros en 1.936, hasta el recuerdo de la derrota  y muerte de 5.000 combatientes del ejército navarro que luchaban por defender la independencia en la batalla de Noain el 30 de Junio de 1.521. La voluntad de ser uno mismo y no el otro, es el poder insojuzgable de la nación. Se trata de la autoestima frente al auto-odio, como recuerda el escritor catalán Victor Alexandre.

No es democrática una situación en la que se oculta la verdad. Los derechos y libertades de los navarros no están garantizados. Así la actual negación, prohibición y persecución de los derechos lingüísticos de los navarros al euskera es fruto de una realidad radicalmente antidemocrática. La verdadera paz solo llega con el triunfo total y absoluto de la democracia

Tras once años, el último domingo del mes de junio, o el más cercano al día de la batalla, como este año que se celebrará el 1 de julio, son cada vez más los navarros que comparten “la victoria de Noain sobre el olvido”, pues saben que de esta manera se acercan a la recuperación de la independencia, de la libertad y de la democracia. Los comprometidos con ello, unas veces luchan solos, otras con más apoyo de sus conciudadanos, a la vez que  van abriendo paso a la verdad frente a la mentira. Miguel Javier Urmeneta decía en 1.977, debemos tener presente lo sucedido en los campos de Noain.

No basta estar en permanente queja, apagando fuegos, a la defensiva aquí y allí, pues ello impide ver el problema y su solución en su conjunto. La causa principal es la privación de la democracia. Ya que la democracia no es posible sin la soberanía. Y la soberanía no es compatible con la de otra nación que te la niega.

Hoy los 25.000 pamploneses, miembros de una sociedad nacional dominada, no tendrían por qué verse burlados en su derecho a celebrar el referéndum sobre cómo quieren que sea un elemento clave de su ciudad. Al fin, de forma inevitable un día llegará la victoria de la democracia sobre la arbitrariedad antidemocrática Un día en el que Navarra volverá a recuperar definitivamente su puesto como Estado en la Unión Europea, pues de no ser así está condenada a desaparecer, por consunción y asimilación, atada y troceada por los estados vecinos.

Tomás Urzainqui Mina, 26-Junio-2001